Para variar, Real Madrid perdía contra Bayern y lo dio vuelta en la agonía
El duelo tuvo un final polémico por un gol alemán que no fue validado por el árbitro.
José Luis Mato Sanmartín había pasado de Alavés a Espanyol a mediados del 2022, pero su fanatismo por Real Madrid lo llevó a presenciar, como hincha, la final de la Champions League contra Liverpool, en París, que ganaron los españoles con gol de Vinicius Junior.
«Esto es lo que se siente ser madridista. Hace dos años tuve la oportunidad de ir a apoyar al Madrid y ahora voy a vivirlo más de cerca, seguramente», apuntó Joselu, como le dicen al héroe de la clasificación del cuadro merengue a la final del torneo de clubes más importantes de Europa, donde enfrentará a Borussia Dortmund. Joselu anotó los dos goles con que venció 2-1 a Bayern Munich en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
Con 34 años, la gloria parecía haber pasado por el lado de Joselu. Aunque marcó nueve goles en la española esta temporada, solo jugó ocho partidos completos de los 34 oficiales. Y en la Champions fue titular en los dos duelos contra Unión Berlín. En el resto de los encuentros fue suplente y en la mayoría entró en los últimos minutos.
Venía con el vuelito de haber anotado el tercer gol contra Cádiz en la última fecha (una jugada en que Nacho poco menos le dijo «tome y hágalo», porque lo dejó solo solo frente al arco) y quizás eso llevó al técnico Carlo Ancelotti a mandarlo a la cancha cuando el Madrid perdía el partido contra el Bayern, con el golazo del canadiense Alphonso Davies, a los 68 minutos.
Carletto es el único entrenador que ha ganado las cinco ligas más importantes de Europa (España, Francia, Inglaterra, Alemania e Italia), el que más veces ha levantado la Champions League (cuatro de las cinco que disputó) y el que más veces logró la Supercopa europea (cuatro, igual que Josep Guardiola). O sea, el hombre que se educó al alero del famoso entrenador Arrigo Sacchi, que lo dirigió como jugador y lo tuvo como ayudante técnico, sabe.
Al ver que sus delanteros no transformaban en goles todas las arremetidas de Vinicius por la izquierda, cuando faltaban nueve minutos para que terminara el tiempo reglamentario, Carletto ordenó el ingreso de Joselu en lugar del volante uruguayo Federico Valverde. A esa altura, la apuesta era todo o nada para el entrenador de la enigmática ceja enarcada que parece ser su única señal de preocupación durante los partidos de su equipo.
Siete minutos más tarde, el atacante español nacido en Alemania aprovechó el único error que cometió el arquero Manuel Neuer, que hasta entonces era la figura del partido y había evitado que el Madrid anotara. No atrapó un remate de Vinicius y Joselu, que estaba oliendo sangre, metió la punta del pie para marcar el empate parcial.
El segundo gol, a los 91, fue una película de suspenso, porque el árbitro polaco Szymon Marciniak recurrió al VAR para confirmar si Joselu estaba en posición reglamentaria cuando recibió el pase de Rudinger. «Fue terrible. Estaba rezando cuando pitó fuera de juego, pidiéndole a todos que fuera gol, porque era importante, estaba todo de nuestro lado, la afición, el campo», confesó el autor del tanto.
La validación, a los 92, se sintió como una explosión en el Bernabéu, donde todavía tenían que jugarse siete minutos adicionales, que por distintos motivos se alargaron a once. En ese lapso, Matthijs de Ligt anotó lo que parecía el empate para los alemanes, pero no fue considerado porque el asistente levantó la bandera por posición de adelanto y el árbitro pitó antes del remate.
«Ha sido una vergüenza», reclamó De Ligt. «Tener los huevos de levantar la bandera en una situación así es un error importante», dijo Thomas Tuchel, DT de los alemanes, sobre la polémica jugada.
«Donde se trabaja con VAR, el asistente, aunque el jugador esté fuera de juego, tiene que esperar, salvo que el fuera de juego sea claro, manifiesto y evidente. Eso FIFA lo llama delay. Él tiene que correr, seguir la jugada y recién cuando el balón sale del área de conflicto, levantar la bandera informando que hay un posible fuera de juego», explica desde Chile el ex árbitro Claudio Fuenzalida.
«Es una jugada muy difícil, porque en el momento en que sale la pelota, los dos jugadores del equipo alemán están adelantados, pero el asistente solo levanta la bandera cuando uno de ellos interviene y obliga al defensa a rechazar con dificultad. Pero no es obligación del árbitro detener el juego producto de la levantada de bandera. Si me preguntas a mí, creo que el árbitro se adelantó a pitar», asegura el ex asistente FIFA Cristian Julio.


