El grupo Vanilla Ninja mostrará nuestras bondades en Europa del Este
Febrero de 2008, festival de Viña, tercera noche. Tonka Tomicic y Sergio Lagos abren la competencia internacional. «Con letra y música de Kenna Kuurma y Jarvis Piret, saludamos la canción «Birds of peace» de Vanilla Ninja. El monstruo, en ese par de segundos en que se traga o devuelve a un artista, guarda silencio, hasta que tres guapísimas rubias estonianas le devuelven el habla. Tres minutos y cuarenta y seis segundos después, cuando termina la canción y antes de los aplausos, la vocalista del blondísimo grupo se manda una estrambótica declaración.
«Muchas gracias, muchas gracias. ¡El pisco es chileno!», dijo.
La afirmación, algo patriotera y de dudosa base histórica, llena el gusto de la masa tanto como alguna vez lo hizo Julio Iglesias con el «si tengo un hijo lo llamaré Chile», y aplauden a rabiar.
Más allá del halago, sin embargo, la curiosa defensa de nuestro emblema espirituoso, era un temprano anticipo del rol de embajadoras que las tres rubias jugarían por Chile poco tiempo después.
«Vanilla Ninja tiene un contrato con Broken Records en donde una de las áreas contempladas es el uso de ellas como rostro para distintas campañas comerciales. Una de ellas es una potencial campaña turística», explica Max Irarrázaval, director de Broken Records International.
La idea de Irarrázaval y su socio Héctor Faune, es plantear otro tipo de campaña imagen país en Europa del Este.
«Hay que llegar a los mercados de destino entendiendo su idiosincrasia y en su idioma nativo. Para eso debemos entender que como país somos un producto ajeno, desconocido y lejano. Una buena forma de llegar, entonces, es por la vía de artistas locales conocidos, como las Vanilla. Ellas serán las interlocutoras de la marca Chile», agrega Irarrázaval.
El destino de la mentada campaña es Europa del Este, un mercado compuesto por 300 millones de personas, donde las Vanilla son más conocidas que Barbie.
«Además de cantar, las chicas son rostros de Coca-Cola, Rowenta, Visa, Toyota, entre otras. Eso implica que para ellas no es nuevo esto de ser rostros de una marca», agrega Irarrázaval.
Sobre Chile, sus productos y su atractivos turísticos, las Vanilla conocen tanto como lo que pudieron ver en su paso por Viña, donde ganaron el premio al mejor intérprete.
«Las playas, los viñedos y su comida marina son exquisitos. Es muy exótico para cualquier persona del Báltico visitar Chile», dicen.
100 mil dólares fue la inversión que hizo Broken Records.


