Las secuelas del debate presupuestario continuaron ayer gracias al vicepresidente Rodrigo Hinzpeter y al senador Camilo Escalona. Todo partió la noche del martes cuando el socialista encaró al titular de la secretaría general de la Presidencia, Cristián Larroulet. Le enrostró su actitud autoritaria recordándole que no estaba en su casa y que eso lo explicaba por su pasado «pinochetista».
Hinzpeter salió a defender su colega y se quejó de que «se descalifique con una pachotada de cantina».
Como si hubiese tomado un armonyl, Escalona respondió duro pero con un tono suave. «El señor vicepresidente, carente de argumentos y razones, desciende a un ámbito procaz del que no me haré parte. Él sabrá de cantinas y lugares de mala muerte», dijo.


