Una hierba amarga

Fecha:

Con la salida de Marcelo Bielsa del escenario nacional, es difícil ver quién lo reemplazará. No digo como técnico: para eso hay varios candidatos y muchas personas dispuestas a opinar. Me refiero más bien a otro papel que ha desempeñado: el de extranjero que se siente a gusto en Chile, no sólo por motivos prácticos, sino porque le agrada el carácter del país.

La presencia de esos extranjeros es una gran cosa para una nación, ya que ratifica toda la buena opinión que puedan tener sus habitantes de sí mismos. Los franceses, por ejemplo, creen que el suyo es el mejor país del mundo, y son muchos los extranjeros que han mostrado su conformidad asentándose ahí por elección. Especialmente los escritores y artistas; como lo expresara el novelista inglés Lawrence Durrell, éstos «sabían por instinto, como un gato enfermo, exactamente cuál hierba les servía para efectuar la sanación: y esa hierba agridulce de su autodescubrimiento no crecía sino en un solo lugar: la Francia».

La hierba que crece en Chile, de acuerdo a los comentarios que ha hecho Bielsa, sería la de la moderación: «Me gustaría dirigir apenas en dos partes del mundo, Suiza y Chile, que son dos países moderados». Del orden: Santiago sería una ciudad «limpia, segura y ordenada». Y de la eficiencia: en una tienda de electrodomésticos en la Alameda, según lo contado por un amigo de él, «se sorprendió de que el tipo que lo recibió fue el que lo llevó al producto, esperó que se decidiera, lo llevó a la caja y le cobró, le pareció un sistema eficiente».

Esos testimonios son valiosos porque la gente de otros países que se asienta aquí lo hace en general por motivos pragmáticos: peruanos que necesitan trabajar, enólogos europeos que buscan las condiciones perfectas para hacer vino. Y a muchos extranjeros, sobre todo los oriundos de países de carácter latino como Brasil o Argentina, no les gusta Chile en su aspecto humano. Encuentran que la gente es lúgubre, solapada, carente de pasión; que la comida es asquerosa; que no se sabe vivir.

Pero en todo este cuento de eficiencia y frialdad hay algo extraño. Excluye por completo al Chile vivaracho, bueno para la talla y el copete, con sus vastas reservas de flojera e ineficiencia. El humor, sobre todo, es quizás la característica más destacada de los chilenos, o por lo menos la que unifica como ninguna otra a todas las clases sociales.

Los pueblos latinos no se destacan por el humor, sino más bien por cierta pedantería, como la que trasciende -si se me permite esta lesa majestad- en los comentarios atribuidos a Bielsa. Pero, más que eso, el humor, junto a la poesía, es lo que menos se comunica entre culturas. Pienso en otro país que también presenta una cara hosca para los extranjeros, con su cocina dudosa y sus tallas y versos impenetrables. El lugar común se ratifica: Chile es la Inglaterra de Sudamérica.

 

El humor es quizás la característica más destacada de los chilenos, o por lo menos la que unifica como ninguna otra a todas las clases sociales.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...