Daniela Isla preside el centro de alumnos del Liceo Confederación Suiza
Eso sí, el rostro de actual revuelta aclara que no piensa igual que María Jesús Sanhueza.
Daniela Isla ha dormido apenas un par de horas. Su suave tono de voz evidencia el cansancio que implica estar al frente de los 600 estudiantes que hasta ayer mantenían en toma el Liceo Confederación Suiza, en Santiago.
Daniela ha estado encima de cada una de las comisiones con las que los alumnos del «Confe», como cariñosamente le dicen a su establecimiento, se organizaron. «Algunos se encargan de la seguridad, otros de la fiscalización, unos ven la puerta y para que no nos falte comida, otros se encargan de salir a las calles a explicarle a la gente en qué consiste nuestro movimiento y, de paso, pedir plata. Ayer recaudamos 76 mil pesos», cuenta la muchacha de 17 años, alumna de cuarto medio y presidenta de su centro de alumnos.
Es el rostro visible (y más amable, si se permite) de la nueva revolución pingüina. Pero no se ha hecho conocida solo por eso, sino que además porque su rostro recuerda mucho al de María Jesús Sanhueza, ex alumna del Liceo Carmela Carvajal y líder de la revuelta escolar del 2006. La «Jechu» hoy estudia Derecho en la Universidad de Chile, sirve mesas en una trattoria y no quiere saber nada con los medios.
«Me han dicho que me parezco a la Jechu», dice Daniela, sabiendo que la similitud es notoria. Claro que deja algo bien en claro: «Pensamos muy diferente».
Precisamente por eso, explica, ayer el grupo que comanda tomó una decisión inusual ante los rumores de un posible desalojo de parte de Carabineros. Solo dejó a una veintena de alumnos en el recinto de calle 10 de Julio. «Dejamos el espacio físico, pero nos mantenemos en paro», explica. La idea es evitar enfrentamientos.
Daniela asegura tener un más que aceptable promedio 6,1. «Me va excelente. Típico que los papás ponen trabas porque uno descuida los estudios para hacerse cargo del centro de alumnos, pero no es mi caso», cuenta. Y no solo la apoya su mamá, sino que también su pololo. «Cuando una asume un cargo se tiene que ser responsable», comenta.
La lucha de Daniela, sus compañeros y el resto de los liceos que se han sumado a esta nueva revolución pingüina pretende básicamente dos cosas: estatizar la educación municipal y conseguir que la tarjeta TNE sea gratuita. Pero ella sabe que las imágenes de violencia del otro día en el Barros Borgoño no la ayudan mucho. Aún así se defiende: «Yo no he visto al ministro Lavín mostrando una foto de nosotros trabajando. Cuando tire una piedra recién voy a existir para las autoridades. Es ilegítimo que existan encapuchados, pero no es que se haya perdido el respeto por las autoridades, son las autoridades las que han perdido el respeto por los ciudadanos», sentencia.
Y ya van 16El liceo Carmela Carvajal fue el último establecimiento que ayer se sumó a las tomas. Por la mañana, y tras un intento fallido, también lo hizo el Instituto Nacional. Así, hasta ayer, ya sumaban 16 los liceos ocupados en la Región Metropolitana. Aparte del Confederación Suiza, INBA y Aplicación, hay colegios tomados en Puente Alto, Maipú, La Florida, Providencia, Buin, Conchalí y Quinta Normal.
Del skate al Carioca
En el Liceo de Aplicación el día comienza a las 6.30 AM y los muchachos no se aburren mientras dura la toma pacífica. A veces juegan Carioca o hacen piruetas en sus skates. Además, han tenido ayuda de algunos profesores que han ido a reforzar ramos como inglés, física y matemáticas. Además, les hacen talleres de poesía y cine. Todo eso combinado con extenuantes jornadas deportivas y de breakdance. En el INBA, en tanto, los muchachos se han organizado para que no les falte nada a los 300 internos que tiene el plantel. Los apoderados cocinan y costean el alimento para todos.


