Mayra Morón y Ela Mendoza vivieron el proceso en el vientre de sus madres
Ambas fueron concebidas en medio de la gloriosa campaña del 91.
«La misma noche que Colo Colo ganó la Copa Libertadores, mi mamá le contó a mi papá que estaba embarazada. Yo era esa guagua», cuenta Mayra, la hija de Daniel Morón, el arquero albo que tuvo una celebración doble ese 5 de junio de 1991.
El Loro no tenía idea. Griselda, su esposa, se había quedado calladita. «Mi papá la encontraba más gordita, pero ella no le dijo nada. Si llegaban a perder, al menos se iba a quedar con la sorpresa de ser padre. Esa noche, cuando ganaron, mi mamá entró a la cancha con mi hermano Matías, mi papá lo tomó en brazos y mi mamá le dio la noticia de que estaba embarazada de una niñita. Fue doble sorpresa y doble festejo», cuenta Mayra.
La joven nació a las cuatro de la mañana del 1 de enero de 1992, obligó a sus padres a pasar el Año Nuevo en la clínica, y creció escuchando las historias de esa campaña. «Cuando veo las imágenes, siento como que lo hubiese vivido. Es como un recuerdo mío más que algo nuevo», cuenta Mayra, quien practica artes marciales con el maestro Humberto Norambuena, el mismo de «Año O».
Exactamente una semana después de Mayra nació Ela, hija de Gabriel Mendoza, el lateral volante que terminó en la clínica esa noche de junio, dado que se lesionó el codo.
«Mi mamá siempre me hablaba de lo emocionante que era ir a los partidos. Iba al estadio con mi abuelo, conmigo en la guatita y súper bien, sin problemas. La noche de la final, ella estuvo apoyándolo, a pesar de que estaba embarazada. Pero saber que tu marido iba a jugar la final de la Copa Libertadores era emocionante, importante para él y para el país», dice Ela, que debe su nombre a una curiosa idea de sus papás: no la quisieron llamar Gabriela y usaron las últimas tres letras.
Signo de los tiempos, sus compañeros le preguntaban más por los realities en que participó el Coca que por la gesta de la Copa Libertadores.
«He tenido amigos de la U y me molestaban, me cantaban cosas, pero nada más. Es que siempre hemos sido de bajo perfil. No voy por el mundo diciendo ‘soy hija de'. En los colegios se filtraba y me preguntaban, pero no me gustaba que se enteraran», cuenta Ela.
«Todos me querían poner al arco»
Matías MorónLos festejos quedaron marcados por un niño rubio, de pelo largo, vestido de amarillo, que miraba inexpresivo a los campeones. Matías Morón tenía cuatro años y obviamente no entendía nada. «He visto videos, me he visto en las grabaciones, pero no tengo recuerdos de haber estado ahí. Me acuerdo más de cuando mi papá jugaba en Audax o en Osorno», cuenta el joven, quien se casó con Andrea a fines de abril, después de cuatro años de pololeo y dos semanas de atrasar la boda porque su papá se empeñaba en sobrevivir en «Año 0».
Ahora trabaja con el Loro en la empresa de venta de pasto sintético y complejos deportivos, está terminando la carrera de administración de empresas y juega de delantero. «Mi mamá me cuenta que, cuando era chico, todos me querían poner en el arco y no me gustaba», dice Matías.


