«Allamand y Walker se alinearon en una conspiración contra Venezuela»

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Senador Alejandro Navarro entra a polémica entre Cancillería y Hugo Chávez

Además, el legislador asegura que en el país caribeño se vive el edén: Allá está la gente más feliz del mundo, sostiene.

La historia parte así. Bajo la tutela de los legisladores Patricio Walker (DC) y Andrés Allamand (RN), la Cámara Alta chilena aprobó el miércoles enviar una misión de senadores a Venezuela en calidad de observadores de las próximas elecciones parlamentarias que se realizarán el 26 de septiembre, en tierra llanera. Hugo Chávez, líder de ese país, se enteró de la iniciativa y echó humo: «¿Qué se creen estos senadores? ¡No sean ridículos, vale! Ustedes no van a entrar», expresó el viernes.Ayer, con la pelota de vuelta en Chile, las reacciones prendieron al unísono. «Es un problema innecesario. Me preocupa que los chilenos andemos buscando camorra donde no nos corresponde», aseveró el diputado Gabriel Ascencio.

La Cancillería chilena, en tanto, defendió la honorabilidad republicana. «El lenguaje ofensivo e inapropiado con el cual se refiere al Senado de Chile resulta inaceptable», refutó en un comunicado.

Ante tamaña trifulca diplomática, el también senador Alejandro Navarro aportó razonamientos, pero desde su chavismo confeso.

-¿Qué le parece todo esto?

-El Senado chileno cosecha lo que siembra, se ha inmiscuido en las elecciones internas de otro país. Además, creo que los senadores Walker y Allamand se alinearon en una conspiración internacional contra Venezuela. Actúan como agentes de la CIA.

-¿El imperialismo, como decían antaño?

-El imperialismo de ayer es el mismo de hoy, con las mismas tácticas que se usaban en los setenta, que incluían el reclutamiento de parlamentarios. Me avergüenzo que en esta intervención foránea estén implicados algunos chilenos.

-Chávez acusa que los senadores que apoyan esta iniciativa son los mismos que «apoyaron el golpe contra Allende». Curioso: el texto lo suscribe también su par, Isabel Allende, hija del difunto presidente.

-El nieto de Allende pololea con la hija de Chávez. La Isabel se equivocó profundamente, espero que la hayan pillado volando bajo. A Isabel la respeto por su apellido, pero el apellido Allende hay que saber llevarlo con dignidad, y eso no lo está cumpliendo.

-Pero en todas las elecciones hay observadores internacionales, ¿no?

-Absolutamente, pero los observadores son objetivos. Cuando los senadores se ponen la camiseta de la derecha venezolana y saltan en el tablón con ellos, se vería mal que después les pasen la camiseta de árbitros. Allamand y Walker podrían ir como turistas, si quieren.

-Cancillería calificó las palabras de Chávez como «inaceptables».

-Si Cancillería se mete, va a salir trasquilada. Y si Piñera se quiere meter con Chávez, que lo haga, pero yo no se lo recomiendo. Ojalá que muchos pudieran ir a Venezuela y comprobar lo que está pasando, aparte de sus bellas mujeres y su lindo clima. En Venezuela está la gente másfeliz del mundo. Ya quisiera que los chilenos tuvieran la misma felicidad. Los venezolanos irradian alegría.
-¿Observadores?Una misión de observación electoral consta de tres niveles: el base que dirige un jefe de misión, el nacional con coordinadores regionales y los observadores de pequeños lugares, encargados de supervisar desde la apertura hasta el cierre de las mesas.

 

-El analista José Rodríguez Elizondo»Se hace oportuna la presencia de observadores extranjeros»

Para el analista y licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, José Rodríguez Elizondo, el impasse entre el Senado chileno y las autoridades de Venezuela expresa dos problemas cruciales, uno de fondo y otro de forma. El primero alude al sistema político llanero. «La democracia venezolana está en constante trance de observación por su tendencia a borrar la división de poderes, haciendo que el presidente (en este caso Chávez) sea un poder sin contrapesos», dice. Más cuando la oposición de ese país «practicante desertó de las instituciones representativas».

En cuanto a la forma, la crítica va para los parlamentarios chilenos. «Cuando toca asuntos relevantes, es obvio que puede provocar roces que se habrían evitados con la Cancillería», sostiene. De todos modos estima que se «hace especialmente oportuna la presencia de observadores extranjeros», dado que «los puestos de control (de las elecciones) están en manos del chavismo».

Sobre el mote de «herederos de Pinochet» a los firmantes nacionales del acuerdo, el ex diplomático y periodista ve más bien una situación «surrealista» porque «el mismo presidente Chávez insulta al Senado y ni siquiera trepida en incluir a Isabel Allende».

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