Geólogos chilenos analizan la amenazadora Depresión de Afar
La Tierra es un ente dinámico, que cambia, pero en una escala de tiempo que a los humanos nos queda chica, explica José Antonio Naranjo.
No sólo en Chile se mueve la tierra. Si aquí la convergencia entre las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana nos tiene acostumbrados a los terremotos (ver recuadro), en África está ocurriendo un fenómeno mayúsculo y que es dinámicamente lo contrario. Los geólogos lo denominan divergencia y va camino a cortar al continente negro por la mitad, en una zona conocida como la «Depresión de Afar», al norte de Etiopía. Sólo que algunos científicos están asombrados de su inusitada velocidad.
«Lo que hay en ese lugar de África oriental es un rift , o sea la manifestación en la superficie de que la corteza terrestre se está estirando», cuenta Francisco Hervé, geólogo de la Universidad de Chile, en referencia a la aparición de vistosas grietas que han causado asombro y hasta temor entre la población de esos parajes.
El tema comenzó a ser debatido y estudiado en profundidad a partir de septiembre del 2005, cuando los satélites registraron la aparición repentina de una extraña brecha de ocho metros de ancho y casi 60 kilómetros de largo donde se intersectan los países de Etiopía, Eritrea y Yibuti. Una zona conocida popularmente como «El cuerno de África».
En ese momento, el geólogo investigador Dereje Ayalew aseguró que, según la evidencia, el continente literalmente se estaba partiendo en dos y daría paso a un nuevo océano. Claro que todo eso ocurriría dentro de, por lo menos, 10 millones de años.
José Antonio Naranjo, volcanólogo del Servicio Nacional de Geología y Minería ( Sernageomin), explica que «estos fenómenos pueden parecer cataclísmicos, casi apocalípticos. ¡África partiéndose en dos! Sin embargo, son eventos reales que ocurren, que han pasado siempre y que no tienen nada de anormales».
-¿Cuál es su génesis?
-Son producto de que la Tierra es un ente dinámico, que cambia, pero en una escala de tiempo que a los humanos nos queda chica. Uno nace, crece, muere y el cerro está allí, donde mismo lo hemos visto siempre. Pero no es así. A veces puede haber milímetros o incluso centímetros de diferencia en el paisaje que no alcanzamos a dimensionar, pero que en un millón de años sí se notan y son relevantes».
Pangea y Gondwana
En la misma línea, el geólogo y académico Francisco Hervé explica que «los continentes no son rasgos permanentes de la superficie terrestre. Alguna vez estuvieron todos juntos, en lo que se denomina el Pangea. Luego, hace 250 millones de años, éste comenzó a separarse y a partir de él, de una de sus secciones, se formó el Gondwana, que es aquel bloque continental que aglutinaba a todos los continentes que hoy conforman el hemisferio sur: Sudamérica, África, Oceanía, la Antártica e India. Pero el punto es que ese proceso no ha terminado. Continúa. Y lo que ocurre en África es la mejor muestra, sólo que ahora somos espectadores privilegiados».
-¿Lo de Afar es una falla, una fisura, una grieta?
-Más que eso. Es un conjunto de fallas o zonas deprimidas que se están estirando, porque la Placa Árabe avanza en una dirección y la Placa Africana hace lo mismo, pero hacia el otro lado. El interior de nuestro planeta tiene cierta elasticidad, producto del líquido que se está enfriando y que genera corrientes. Y esa materia que se mueve abajo topa con la corteza, que es rígida, y genera una fuerza que también la mueve, hasta que de pronto se rompe.
-¿Está ocurriendo algo similar en otros lugares del planeta?
-Por supuesto, pero casi nunca se puede ver porque normalmente estos procesos de divergencia ocurren en las dorsales bajo los océanos. En el caso de África está allí, frente a nosotros.
Volcanes
Según una publicación de la BBC de Londres, «hace 30 millones de años se desencadenó una intensa actividad volcánica y tectónica en esta región de Afar. África y Arabia, todavía unidas, comenzaron a separarse y aún siguen haciéndolo hasta hoy, a razón de uno o dos centímetros por año. Actualmente, en la zona debilitada entre las dos placas tectónicas, emerge el magma y se está formando el suelo basáltico de un futuro océano, donde también hay erupciones volcánicas».
Éstas son las fisuras que observó Dereje Ayalew y que hoy pueden verse a simple vista, como enormes trincheras o socavones.
Otra investigación, publicada en la revista de ciencia Geophysical Research Letters , dio cuenta de que, según un seguimiento sismológico a la región, la grieta que se abrió en el año 2005 ocurrió apenas en unos pocos días, ocho o diez, y se inició con la erupción del volcán Dabbahu, ubicado al norte de la fisura.
El volcanólogo José Antonio Naranjo añade que «si uno entra al programa Google Earth, de Internet, puede ver fácilmente cómo en ese Triángulo de Afar están alineados los sismos de los últimos años y todos los volcanes de la zona de Etiopía y Tanzania. Y además, en algún tiempo, hablemos de millones de años, lo más probable es que a esa depresión entre el mar, seguramente el Mar Rojo».
Como rayo
Algo que ha descolocado a algunos especialistas es la supuesta velocidad de estos cambios, que está siendo investigada en la zona por expertos de las universidades de Oxford, Cambridge, Bristol y Edimburgo, entre otras.
Eduardo Campos, geólogo y docente de la Universidad Católica del Norte, es más escéptico. «Creo que éste es un proceso normal de desarrollo tectónico. En algún minuto de la vida de nuestro planeta, el Océano Atlántico se originó de la misma forma, hace 200 millones de años. Pero eso de la velocidad es muy discutible. Depende mucho de las pruebas que se hayan hecho».
José Antonio Naranjo tiene una opinión más o menos similar. «Si hay científicos que a través de pruebas mediante GPS y otros sistemas creen que la velocidad es más acelerada de lo normal, no sé, tendrán sus razones, pero igual estamos hablando de un evento geológico, con tiempos geológicos».
Por ahora, África seguirá unida. Sólo por ahora.
Otros casos: Islandia y la península de CaliforniaÁfrica es un caso espectacular, pero no el único. El geólogo José Antonio Naranjo advierte que algo semejante, por ejemplo, va a ocurrir con la Península de California, en Estados Unidos.
«En esta zona existe una falla transcurrente, de rumbo, la de San Andrés, que, entre comillas, está haciendo desplazarse a la península de Norteamérica hacia arriba del mapa. Y en Islandia ocurre algo similar. Allí la Dorsal Oceánica, entre las placas del Caribe y Euroasiática (ver infografía) pasa justo por el medio de ese país».
Francisco Hervé añade que «hace tres millones de años en la Antártica chilena también ocurrió un fenómeno como el de África, cuando un grupo de islas se separó del resto del continente».


