Finalmente, el gobierno sintonizó con la gente y decidió tomar un paso en la dirección correcta. Después de haber minimizado la violencia, desconocido la delincuencia y negado la crisis de seguridad, el Presidente decidió convocar al único organismo que a esta altura le podría ayudar a hacerse cargo del asunto: el Cosena. De haber seguido a solas, la crisis de seguridad solo se habría agudizado.
Ahora bien, nada asegura resultados. Si las medidas que se proponen no son drásticas, no se logrará nada. Pero incluso si las medidas que se proponen sí son drásticas, pero el gobierno por intermedio del Presidente las decide ignorar, tampoco se logrará nada. Así, habrá sido todo para nada. Un truco publicitario. Se habrá perdido tiempo y recursos, y quizás cuántas vidas más.
El fin, resolver la crisis de seguridad, depende de la voluntad del gobierno. Si el gobierno quiere tomar medidas drásticas, los delincuentes serán encontrados y puestos a disposición de la justicia. Si el gobierno no quiere tomar medidas drásticas, los delincuentes seguirán con chipe libre. Así, a fin de cuentas, es una pregunta sobre la voluntad política del mandatario. Es una pregunta sobre cuán lejos está dispuesto llegar para resolver la crisis.
La mayor resistencia en este sentido viene de dentro del gobierno. El partido más numeroso de la administración de Boric, está vocalmente en contra del Cosena y la militarización. Esto le presenta un acertijo al presidente. Si complace al PC, no resolverá la crisis de seguridad, pero mantendrá la estabilidad política de su coalición. Si va en contra del PC, pondrá en jaque su relación con el partido, pero hará grandes avances en materia de seguridad.
La decisión está en manos del Presidente.


