El maestro del cine B murió en California
Coprodujo una cinta que se grabó acá y donde Walter Kliche era el dueño del país.
«‘Tierra sin ley', la película casi chilena que Roger Corman produjo junto a Juan Forch. Es como un ‘Mad Max' rodado en el norte, con apariciones de Walter Kliche, Patricio Bunster, Gloria Laso, Roberto Poblete y Patricia Rivadeneira», publicó en X el director de la Cineteca Nacional de Chile, Marcelo Morales, quien agregó: «Seguimos buscando una buena copia en 35mm».
Una de las mencionadas, Gloria Laso, intentó hacer memoria: «Me acuerdo repoco. No conocí a Corman y nunca vi la película. Por ahí tengo una fotografía donde me están pegando una cachetada. Creo que era Poblete. (La película) era como de milicos».
El periodista Daniel Olave investigó la historia para su libro «Chile vs Hollywood». En los 80, Roger Corman «tenía interés de hacer películas en Chile, como en cualquier parte donde pudiera ahorrarse plata. Hizo cintas en Italia, Argentina, México y Perú», cuenta.
El nexo de Corman con Chile fue Chela Bon, actriz nacional que hizo carrera en Hollywood. «Ella estuvo conversando con Corman para filmar acá. El tipo estuvo interesado en Chile Films, en hacer una película a bajo costo, e incluso en comprar ChileFilms», revela Olave.
Finalmente, la película se hizo a través de Juan Francisco Forch, quien viajó a EE.UU. a hablar con Corman. «Tierra sin ley» se filmó en 1987, durante unos 40 días, en Antofagasta y Santiago. Se usó una fábrica en ruinas en Santa Isabel, el sitio de la Compañía de Cervecerías Unidas -donde ahora está el Costanera Center- y un cité de Santiago.
«La historia era una especie de distopía, muy graciosa porque el Presidente era un gerente. Era una especie de futuro, en el que los empresarios dominaban los países. Entonces, Walter Kliche era el dueño de Chile», cuenta el periodista.
La historia detrás de cámaras no tuvo un final feliz: «Cuando los gringos se fueron, se llevaron todo. Rompieron las chapas de la bodega y se robaron el vestuario y los elementos de utilería», cuenta Forch en el libro «Chile vs Hollywood», sobre el trabajo conjunto con Corman. «(Se robaron) hasta la chaqueta del protagonista, que era prestada; el cuchillo, la pistola. Todos tenían esa actitud como de estar entre bandidos».
Su familia lo definió como «generoso, de corazón abierto y amable con todos los que lo conocían». Él, por su lado, dijo: «Yo soy cineasta, sólo eso». Corman dirigió clásicos de bajo presupuesto como «La tiendita de los horrores» y «El ataque de los cangrejos gigantes» y contrató a aspirantes a cineastas como Francis Ford Coppola, Ron Howard, James Cameron y Martin Scorsese.


