La comunicadora asegura que Leah, su hija, me da ese impulso para ser feliz
Reconoce que en su vida personal ha pasado momentos duros. Vivió una pena de amor y el tema emocional con la figura paterna ha sido complicado.
En 2017, Fernanda fue parte del reality «Doble tentación» (Mega) y, tras convertirse en madre, se volcó a trabajar en redes sociales, donde Leah participa con total naturalidad. «Le encantan las cámaras. A veces se mimetiza conmigo y me dice mamá, ¿celular?, jajajá», cuenta y admite que «estoy más reservada, tranquila y piola».
Su rutina, por supuesto, también ha cambiado. Esta semana, por ejemplo, asistió al lanzamiento de la colección otoño-invierno de Steve Madden. Claro que esa fue su segunda actividad del día. Antes pasó por el jardín de su primogénita para un acto por el Día de la Madre, que se celebró oficialmente este domingo. «Corrí para llegar acá, jajajá. ¿Si lloré en el jardín? No, no soy muy de llorar. En el parto no lloré y cuando lo hago es porque realmente no puedo más», confiesa.
De su vida actual establece: «Creo que nací para ser mamá pero mi vida en sí es una montaña rusa de emociones, tanto positivas como negativas. Si mi hija no estuviera, no sé qué sería de mí, porque he pasado por muchas situaciones emocionales, personales, que me han afectado un poco».
¿Qué ha sido complejo?
«Ha sido complejo ser madre soltera. Hoy en día me lo cuestiono mucho porque nunca creí que mi hija, siendo tan chiquitita, me iba a preguntar tanto por el tema del papá. Ella ve muchas figuras paternas: por ejemplo a mis amigas con sus hijos y parejas o en las caricaturas. Yo siempre dije que me la puedo sola y realmente me la puedo sola. Pero el tema emocional con la figura paterna ha sido complicado. Yo siempre pensé que Leah no necesitaba esa figura, pero quizás sí es un poco fundamental… a lo mejor son ideas mías pero si ella lo pregunta tanto, debe ser por algo».
De todas maneras Leah tiene como figuras masculinas a su padre y hermano.
«Claro, mi papá (el entrenador de fútbol Marco Antonio Figueroa) ama demasiado a mi hija y juegan, pero el problema es que yo no estoy con ellos. Mi padre está en Nicaragua (dirige a la selección de ese país) y mi hermano vive en México. En Chile más bien me rodeo de amigos que de familiares».
Continuando su reflexión, la comunicadora recuerda una frase que vio en redes sociales. «Tener que cuidar a un niño y que tú no estés emocionalmente al ciento por ciento, es muy heavy. Hay un meme sobre la maternidad que dice: criar a tu hijo con el corazón roto es lo más fuerte que he hecho como madre . Y eso me pasó a mí hace poco». «Leah es una niña chiquitita, ella quiere jugar, no entiende muchas cosas, y si te ve llorando, uno no le quiere transmitir esa pena. A veces puede pensar que es por ella y no es así. Es súper fuerte, inclusive más que el tema económico. Siempre he sido súper trabajadora y me desvivo por mi niña, pero el tema sentimental es súper fuerte», sigue.
¿Todavía está con el corazón roto?
«Sí, todavía. Pero por eso digo que mi hija es mi cable a tierra: ella me da ese impulso para ser feliz. No sé qué sería de mí si no la tuviera. Es mi ángel. La verdad es que siento que ella es mi salvadora. Los hijos te llegan por algo y ella me ha salvado de muchas cosas».
En lo laboral, Fernanda señala en su perfil de Instagram (@ferfigueroaa) que trabaja con la agencia Zas Talents y, eventualmente, le gustaría probar suerte en México: «Todavía no he llegado a ese punto porque si bien considero que ese país es un súper buen lugar para trabajar como influencer, todavía no tengo tantos seguidores mexicanos a pesar de que yo soy mexicana. Pero en algún momento me gustaría probarlo».


