Teresa Olave iba caminando junto a su amiga cuando tres sujetos le dispararon para quitarle su bolso con $3.000
Recibió un disparo en la caja torácica. Me botaron al suelo y de ahí no vi nada, no sentí adrenalina, ni siquiera sentí la bala, dice.
Teresa Olave Muñoz, de 74 años, dice que físicamente se encuentra mejor, pero que emocionalmente está peor. Este viernes, a sus 74 años, fue asaltada por tres sujetos. Ella iba saliendo junto a su amiga, de 76, de una Caja Vecina del BancoEstado, en La Florida.
«Casi me matan por tres chauchas. Tenía $3.000 en la chauchera que me robaron», dice Teresa. Además de eso, los ladrones se llevaron su bolso donde tenía su cédula de identidad y otras tarjetas, incluida de la cuenta rut, que tuvo que bloquear.
«Pero me voy a parar y voy a seguir luchando. Tengo que hacerlo, no queda de otra. El viernes estaba en shock, más bien asustada, pero hoy (sábado) he llorado todo el día y estoy muy sensible. Hoy fue el día crucial para mí», comenta.
Teresa cuenta que nunca antes la habían asaltado. «Es muy difícil pasar por algo así. Hasta relatarlo es complejo para mí», agrega. Para ella, es una más en las estadísticas de víctimas de la delincuencia, pero alega que a muchos adultos les ha pasado esto.
«Se sufre mucho, ya no se puede salir a la calle por el miedo. Una tiene hijas, hijos, nietos que van a trabajar y se sufre porque a cualquiera le pueden robar y disparar. Las autoridades tienen que hacer algo, ponerle un atajo a la delincuencia. ¿Cómo vamos a vivir en un país así?», reflexiona.
¿Qué piensa usted que deberían hacer las autoridades?
«A quienes dirigen el país les hace falta mano dura. Si no hacen algo es porque no quieren, porque ellos tienen voz y voto. Ellos toman las decisiones. Ellos tienen la oportunidad de hacer cosas por nuestro país. Dicen que nos cuidemos ¿Qué más quieren que nos cuidemos? Si ya no queremos ni salir a la calle. ¡Por favor hagan algo!».
Se escucha muy afectada.
«Siempre ha habido ladrones en el país y en todos los lugares del mundo, pero antes no mataban a la gente. Y menos por una chaucha».
¿Qué recuerda del ataque que sufrió junto a su amiga?
«Yo iba conversando alegre del brazo con una amiga, después de pagar unas cuentas en el banco y los ladrones vinieron por detrás; yo ni siquiera los vi. Me botaron al suelo y de ahí no vi nada, no sentí adrenalina, ni siquiera sentí la bala».
La bala le llegó en la caja torácica.
«Sí, no alcanzó a llegar al corazón, si no, mi familia estaría velándome esta tarde. Sin embargo, en el hospital se portaron un siete conmigo, me atendieron muy bien. Estoy muy agradecida, me salvaron la vida».


