La Selección chilena perdió 4-2 ante España en el Mundial, pero sigue con vida
Tras la derrota, el técnico Eduardo Medalla lanzó un discurso que encendió la fe de sus jugadores. El martes, ante Senegal, se juegan la clasificación.
Los jugadores de la Selección chilena de fútbol playa estaban en círculo, algo cansados después del partido. Aún en medio de la cancha, llenos de arena y de emociones, estaban abrazados y listos para escuchar lo que tenía para decir su DT, Eduardo Medalla, tras caer por 4-2 ante España, en la segunda fecha del Grupo C del Mundial de Islas Seychelles.
«¡Una final nos queda, levanten la cabeza! Lo dimos todo. No hay nada que reprochar, si ya cada uno sabe. Pero nos queda. Nos recuperamos mañana y nos jugamos la vida en el último partido. Así que levanten la cabeza. Ceacheiiiiií», dijo fuerte y claro Medalla, rompiendo el silencio de la derrota.
Los jugadores respondieron a la arenga alzando la cabeza y se unieron con fuerza al grito. El mensaje estaba claro.
«Tras el partido, les dije que aún les queda una final y que solo depende de nosotros. Antes del torneo no se tenía mayor expectativa y mira hoy, solo dependemos de nosotros para clasificar», cuenta el entrenador desde el Océano Índico.
La Selección chilena de fútbol playa no pudo repetir el festejo del debut y cayó ante España. A pesar de los goles de Diego San Martín y Matías Araya, y de la gran actuación del arquero Orlando Echeverría, la Roja fue superada por la resistencia física y la experiencia de los europeos.
El martes, a las 08:30 horas de Chile, enfrentará a Senegal y tendrá su última oportunidad para meterse en cuartos de final. Para lograrlo, deberá ganar y esperar que España no sume puntos ante Tahití.
«Pesa el haber cometido errores que, a este nivel, pasan la cuenta, pero sin duda que deja un aprendizaje enorme en todos nosotros. En lo personal, siento que uno aprende más en las derrotas que en las victorias», reflexiona Medalla.
«Somos fuertes, hemos pasado momentos peores y nos hemos levantado. Por eso les pedí que recordaran todo lo que han pasado para estar acá en un Mundial, porque eso no lo logra cualquiera. Pero estos torneos no dan espacio a las lamentaciones, se corrige y se sigue adelante», agrega.
Para el DT chileno, lo emocional es clave. «Poder controlarlo marca la diferencia para estar o no estar apto para la élite del deporte. Lo que nos sostiene es hacer feliz a nuestras familias, porque son parte de este sacrificio, y la confianza en el trabajo realizado. Llevamos 18 años preparándonos para llegar acá», subraya.
Y no ha sido para nada fácil. La historia de este equipo está construida con mucha arena y trabajo duro. «Lo más desafiante es poder desarrollar un deporte de alto rendimiento no profesional en nuestro país. Es unificar la vida personal y laboral con la de un deportista de élite. Como seleccionados, tienen que dejar cosas de lado sólo por el orgullo, la satisfacción personal y la de sus familias. Se toma como una revancha, una segunda oportunidad», añade.
Aunque el fútbol playa tiene similitudes con el tradicional, las diferencias son profundas. «A este nivel ya toma distancia. El aspecto técnico es la base, seguido del físico, porque es un deporte mucho más anaeróbico, de fuerza y velocidad. Tiene que haber un complemento entre ambos para potenciar la toma de decisiones. Ahí es donde lo táctico ya se separa del fútbol tradicional», explica.
Ahora, por supuesto que el foco está puesto en Senegal. Además de lo táctico y la preparación que puedan tener en menos de 48 horas, el DT asegura que este partido se jugará con «la cabeza y el corazón» y que «en cada balón se da todo, así lo han demostrado nuestros muchachos. Y con la cabeza, porque este es un juego de decisiones, y gana quien mejor las toma».


