Microplásticos encontrados en los fiordos patagónicos vienen de lavadoras

Fecha:

Expedición científica recorrió los alrededores de Campo de Hielo Sur

La ropa sintética, básicamente de poliéster o de acrílicos, deja ir cientos de miles de fibras en cada lavado, cuenta una investigadora. ¿Por qué un lugar donde prácticamente no hay actividad humana tiene esta contaminación?

Una expedición a bordo del Cabo de Hornos, el buque científico de la Armada, recorrió el 2019 los fiordos que están frente a Campo de Hielo Sur, en la Patagonia. El objetivo: rastrear esas diminutas partículas extremadamente tóxicas conocidas como microplástico.»Me encargué de tomar muestras de agua superficial, de sedimento del fondo hasta 500 metros, de arena de algunas playas que pudimos ver y también de zooplancton», recuerda Lara Marcus, doctora en biología marina e investigadora de la Facultad de Medicina y Ciencia de la Universidad San Sebastián de Puerto Montt.

La expedición, que contó con la colaboración del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile, la Universidad de Concepción (UdeC) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), recorrió básicamente el Canal Messier, el Canal Wide y la Isla Madre de Dios, al sur del Golfo de Penas.

«Nos tenemos que situar en estos fiordos, donde hay muy poca presencia antropogénica. Pasan muy pocos barcos, no hay acuicultura, poca pesca artesanal y, lo que es asentamiento humano, sólo esta Puerto Edén, cuyos habitantes creo que son como 200», detalla.

Las muestras en agua superficial fueron tomadas por una red que fue remolcada durante 20 minutos a una velocidad de dos nudos o 3,7 kilómetros por hora. Las muestras del fondo marino fueron tomadas, entre los 206 y los 545 metros de profundidad, por una pala de acero inoxidable y por un recolector Van Veen, una especie de grúa mecánica que tiene capacidad para un metro cúbico de material. Para las muestras de las playas, se extrajeron los primeros 5 centímetros de arena de una superficie de 30 por 30 centímetros.

Las muestras fueron llevadas a un laboratorio, donde, luego de procesos químicos, fueron analizadas bajo poderosos microscopios. Este estudio consideró como partículas de microplástico a las que midieron entre 100 micrómetros y 5 milímetros.

«Microplásticos fueron encontrados en la mayoría de las muestras de la costa y de agua de mar. 80% y 60% respectivamente», dice el estudio que fue publicado en la revista «Science of the Total Environment». Sólo en una muestra de fondo marino apareció este componente.

Fibras negras

«Encontramos cantidades que se asemejan a sitios de altas latitudes del Hemisferio Norte, pero que están mucho más poblados», explica la doctora Marcus. ¿Cómo un lugar con escasa presencia humana tiene esto niveles? He ahí el primer misterio.

«Todos los microplásticos fueron fibras, la mayoría negras (44%), transparentes (17%), azules y rojas (ambas 13%). El resto de las microfibras fueron grises (9%) y cafés (4%). Poliéster fue el más frecuente tipo de polímero, contribuyendo al 58% del total de microfibras», agrega el trabajo. Eso significa que, si bien encontraron microplástico proveniente de botellas, de envases, de redes de pescar, lo que más encontraron es restos de ropa.

«Las microfibras de poliéster se asocian a los textiles. Se asocia a las aguas de las lavadoras. La ropa sintética, básicamente de poliéster o de acrílicos, deja ir cientos de miles de fibras en cada lavado», cuenta la investigadora.

«Ampliamente utilizadas en textiles y prendas de vestir, las fibras de poliéster y acrílicas son a menudo relacionados con descargas de aguas residuales domésticas e industriales, particularmente procedentes de plantas de tratamiento de aguas residuales y efluentes de máquinas lavadoras», dice el estudio.

No hay tantas lavadoras en la zona y las aguas de los barcos no se lanzan al mar, sino que se gestionan en puerto. «Nos hace pensar que esta contaminación viene de afuera, que el origen puede ser muy lejano, pero que, por las corrientes marinas, entra a los fiordos», cuenta.

En noviembre del 2023, otra expedición, esta vez a fiordos ubicados más al sur, cerca de Puerto Natales, no sólo tomó muestreas de agua superficial, del fondo marino, de playas y de zooplancton. También recolectó agua oceánica, para ver si tiene el microplástico. Así se podrá tener más certeza del origen de esta contaminación en la Patagonia.

El estudio también estableció que las larvas de langostino de los canales o Munida gregaria también tienen microplásticos. «Si un organismo tan pequeño come microplásticos, esto puede obturar su estómago y puede dañarlo mecánicamente o químicamente, porque los microplásticos están hechos de químicos y algunos de ellos son tóxicos a nivel reproductor, a nivel neurodegenerativo», explica. El langostino está en la base de la cadena trófica marina en la zona, es decir, lo comen otros animales más grandes, como ballenas, que también pueden sufrir problemas con estos contaminantes.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...