Ahora el tomate exige al bolsillo: hasta $2.000 el kilo en pleno verano

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Poca oferta por las lluvias de primavera explicaría el fenómeno

En las ferias libres, los centros de abastecimientos más baratos, llegahasta $1.900 el kilo.

Jacinta Bermúdez, de 78 años, tira un carro con un kilo de duraznos, otro de frutillas, tres de papas y dos lechugas. En esos productos ya ha gastado $6.500, la mitad del presupuesto que destina todos los martes a sus compras en la feria de Cardenal Caro con Independencia, en la zona norte de Santiago.

No se sorprende cuando llega al puesto del casero de los tomates, dice que en los que va del año solo ha subido de precio.

«Están muy caros. Hay desde $1.500 el kilo, pero son chicos y están muy blandos (maduros). Los grandes, esos bonitos, están en algunos puestos a $1.900. ¿No es mucho? Se supone que en el verano el tomate baja», reclama antes de comprar el kilo a $1.800.

Estas alzas de precios también se ven en las cifras semanales que publica semanalmente la Oficina de Estudios de Políticas Agrarias (Odepa). En la entidad confirman que los tomates han subido su valor tanto a nivel de consumidor como en el mercado mayorista en una época donde esta hortaliza es muy demandada.

«Esa demanda no ha podido ser satisfecha por una menor producción por las lluvias tardías que afectaron las siembras el año pasado», dice Andrea García, directora del organismo dependiente del Ministerio de Agricultura.

Las fuertes precipitaciones de fines de octubre y sus respectivas inundaciones en la zona central deterioraron una buena parte de la producción que reemplaza al tomate que llega de Arica. Ese efecto se ha hecho latente desde la última semana de diciembre: bajó la oferta y el kilo de tomate de primera en las ferias de la Región Metropolitana superó los $1.500, según datos de la Odepa.

Después de esa fecha el valor promedio ha ido aumentando. En zonas más sureñas el valor máximo llega a $2.000 y en el norte, en la zona productora de Arica y Parinacota, está el precio más bajo, porque ahí también es menor la demanda que el centro: el tomate de primera en ferias libres está en promedio a $788 el kilo.

Bajo plástico

«Las lluvias de octubre en la zona central hicieron que se retrasaran los cultivos de invernaderos o bajo plástico, por ejemplo, los que estaban en San Vicente de Tagua Tagua. Hubo que replantar por las inundaciones. Y otras plantas que no fueron afectadas tuvieron problemas fungosos que no habíamos visto en la Sexta Región, lo que hizo que los rendimientos bajaran y que la calidad disminuyera un poco. La oferta es inferior a la de eneros anteriores porque las inundaciones afectaron», explica Cristián Muñoz, presidente de la Asociación gremial de Productores y Exportadores de Hortalizas de Chile (Hortach).

El dirigente asegura que en febrero y marzo se va a sumar producción de tomate desde la Quinta hasta la Séptima Región con cultivos al aire libre y que deberían ayudar a que llegue una mayor oferta al mercado y a una baja de los precios.

Roberto Jara, académico de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Talca, coincide con que los cambios en el clima, con lluvias fuertes en plena primavera o sequías prolongadas, están retrasando la entrada masiva al mercado de las hortalizas y cereales, como el caso del choclo (ver recuadro).

«Esto podría cambiar a que veamos en gran parte del verano precios a la baja. Ya ocurrió, por ejemplo, con alza en los precios en el verano 2022 por la sequía», recuerda.

El académico cree que puede haber otros factores en aumento del precio del tomate: «Hay que ver si la cadena de producción está funcionando bien, estudiar el comportamiento de las ferias mayoristas y el poder de compra; también hay un efecto por el aumento del costo de la mano de obra que se puede traspasar al precio y hay terrenos que han sido reconvertidos de cultivos anuales (como el tomate o cereales) a árboles frutales», comenta Jara.

Froilán Flores, presidente de la Asociación de Ferias Libres de Chile (ASOF), también está sorprendido por los precios que están pagando los clientes por los tomates.

«Hay menos oferta, eso es así, pero este debe ser uno de los precios más altos del tomate en verano desde que estoy en las ferias. La gente se adapta a los precios altos, compra menos para adecuarse a su presupuesto, en vez de llevar dos kilos, lleva uno. Lo mismo pasó con la papa hace un tiempo y menos mal que ya bajó», detalla.

 

Choclos a la baja: cinco por $1.000En el recorrido por la feria llama más la atención los productos que han subido, como el tomate y frutas como las cerezas o las frutillas (que están a $1.500 el kilo y hace tres semanas costaban $1.000), pero hay otros productos que evidentemente bajaron de precios.

Las papas, por ejemplo, a fines del año pasado llegaron a costar $1.500 el kilo y ahora dan tres kilos por $2.000 ($666 el kilo). Y los choclos que hace dos semanas y media se ofrecían a $1.000 la unidad, ahora por ese valor se pueden obtener cinco.

Los expertos aseguran que la entrada de las «papas nuevas» al mercado y la llegada masiva de choclos tras una producción tardía, también por efecto de las lluvias, logró que los precios retrocedieran.

«Puede ser que veamos un mismo efecto con los tomates en febrero y marzo», proyecta Roberto Jara, académico de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Talca.

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