El ex seleccionado nacional, tras ocho años de ausencia, viajó a Chile a visitar a sus padres
Me gusta vivir en la Toscana porque es tranquilo. Vivo en un pueblo que se llama Vinci. Todo es muy turístico, dice el ex ayudante de Roberto Donadoni.
Jorge Vargas (49) lleva un mes y medio en Chile, tras ocho años desde la última vez en que estuvo de visita. En total, ya acumula 25 años viviendo en Italia, donde se casó y tuvo dos hijas, aparte de trabajar como entrenador de fútbol. Se quedará hasta fines de junio, porque su mamá cumplirá 73 el próximo jueves 26. «Vine a ver a mis padres, Jorge y Eliana, y a mi familia», cuenta, poco rato antes de salir hacia Viña del Mar.
Potencia Vargas, como es conocido por su despliegue físico en sus días como jugador, desarrolló gran parte de su carrera en clubes como Reggina, Empoli y Livorno, aunque también jugó en Red Bull Salzburg de Austria. Debutó en Huachipato en 1995 y luego actuó en Coquimbo y San Luis de Quillota. Terminó su carrera en La Serena en 2012, para dar paso a su etapa como entrenador, que lo llevó a desempeñarse como ayudante de Roberto Donadoni, ex crack del Milan y mundialista italiano.
El año pasado el chileno dirigió a Pro Patria, elenco de la Serie C de la península, pero como descendió de categoría decidió buscar nuevos horizontes, que podrían traerlo de manera más permanente a suelo nacional, según explica.
¿Por qué pasó tanto tiempo sin venir a Chile?
«Por el trabajo y porque para el Covid estaba en China de ayudante de Donadoni. Después partió el Covid en Italia. Luego me puse a dirigir y más tarde partió el Covid en Chile, por lo que se hizo complicado viajar».
¿Ya no trabaja con Donadoni?
«No, no ha conseguido equipo de su agrado, entonces casi todo el staff quedó un poco parado y cada uno buscó equipo por su cuenta para dirigir y trabajar».
¿En qué club estaba?
«El año pasado dirigí en la Serie C, en un equipo que se llama Pro Patria. Este año, lamentablemente, bajaron, así que no me fue muy bien».
El ex central de la Roja vive en Vinci, un pueblo de la Toscana, en el centro de Italia, cuya capital es Florencia. Ahí se casó y tiene dos hijas, Giorgia (17) y Eliana (15), que estuvieron en el país en 2015. No han podido volver por la escuela.
¿Se pudo adaptar bien a la vida en Italia?
«Sí, me gusta, porque he pasado muchos años allá. Prácticamente, he estado ahí más de la mitad de mi vida. Tengo 49 años y llevo 25. Estoy adaptado al país y a la manera de vivir».
¿Y cómo es vivir en la Toscana?
«Me gusta vivir en la Toscana porque es tranquilo. Vivo en un pueblo que se llama Vinci, de unas mil personas, quizás mil quinientas. Todo es muy turístico. Y cuando jugué en Empoli y en Livorno viví muchos años ahí, por lo que conozco a la perfección a toda la gente. Tengo buenos amigos. Y la tranquilidad sirve para ver fútbol, porque están cerca la Fiorentina, Empoli, Pisa y Livorno, por lo que hay posibilidades de ver todas las semanas buenos partidos de fútbol y eso también te ayuda a pasar la jornada».
Se nota que hay mucho fútbol, en su sector.
«También hay muchos técnicos de buen nivel que viven en la zona. A veces te encuentras con ellos, hablas de fútbol, les haces preguntas, y eso también te ayuda un poco a tener un panorama de lo que uno piensa como entrenador. Pero más que nada lo que me gusta es la tranquilidad y, especialmente, que hay mucha naturaleza para poder hacer deporte, lo que es importante».
¿Después de tantos años, tiene la nacionalidad italiana?
«Sí, sí, tengo todo, pasaporte italiano, residencia, todo. No me costó aprender el italiano. No es tan parecido al español, pero hay que tener mucha atención al hablar para no equivocarse. Igual cuando yo hablo los italianos notan que soy extranjero».
¿Sus amigos son italianos?
«Son todos italianos. Ahora, Italia viene a jugar el Mundial Sub 20 y algunos vendrán a Chile. La mayoría de ellos es muy futbolizada. Y hay una familia chilena que está viviendo cerca de donde yo vivo con la que he tenido un buen contacto.
¿Jorge, hasta cuándo estará en Chile?
«Voy a esperar el cumpleaños de mi mamá y después volveré para ver si allá encuentro algún club para dirigir. Y si sale algo acá hay que analizarlo. Mientras uno esté dirigiendo, siempre es interesante».
¿Entonces está abierto a dirigir en Chile?
«Sí, sí, me gustaría».
¿Se vendría solo?
«Inicialmente, sí, porque a mis hijas les falta poco para terminar el colegio y cambiar todo es complicado».


