Los discos pueden perder adherencia o sufrir cambios bruscos de temperatura al contacto con pozas
Algunos vehículos padecen más debido a los dispositivos que emplean. Ingenieros dan tips sencillos.
Con el temporal que se vivió hace unos días en Santiago, varias calles y lugares se llenaron de agua y los autos tuvieron dificultad para transitar. Aunque los vehículos están preparados para andar bajo la lluvia, lo cierto es que cuando se circula por zonas anegadas o con mucha agua, se pueden generar problemas con los frenos.
Si va a manejar en una zona colapsada, con calles y rutas anegadas, debe circular a baja velocidad, no frenar de improviso ni pasar a gran velocidad, dice Javier Arenas, ingeniero civil mecánico, dueño del taller Boxes Car Center (@boxescarcenter en Instagram) y piloto de carreras.
«Se genera un cambio de temperatura brusco. El sistema cuando se está usando de forma intensa puede alcanzar hasta 600 grados de temperatura, viene casi al rojo. Al ingresar a una poza es como sumergir una espada al rojo en el agua. Los discos de freno se tienden a torcer por el cambio brusco de temperatura porque se enfrían demasiado rápido. La tolerancia de fábrica es de 0,01 mm, sobre eso ya empiezan a generar problemas y efectos», detalla.
Con ello, el auto puede empezar a crujir o vibrar cada vez que quiera frenar.
«Con la lluvia, como se pasa por agua, los frenos después sufren corrosión o se agripan»,
afirma el ingeniero mecánico Cristopher Arcos, docente de la escuela de Ingeniería, área mecánica automotriz de Duoc UC, sede San Joaquín.
¿Se agripan?
«Eso sucede cuando se pegan los componentes. Dejan de tener la movilidad adecuada y se generan ruidos mecánicos como crujidos o mal funcionamiento por andar»-
Arcos explica que muchos autos más económicos o camionetas tienen un sistema de frenos de tambor, en que los discos están sellados o cubiertos, lo que impide que el agua pueda salir con facilidad.
«Cuando este tipo de frenos tiene contacto con el agua, pierde su capacidad adherente y por eso la frenada se alarga bastante. Los modelos topes de línea (o sea más costosos) tienen sistema de freno de discos», dice.
¿Como así, Cristopher?
«Están libres (no cubiertos), al moverse va botando el agua que pudiese haberse acumulado, el polvo o barro que pudo haberse acumulado».
Walter Adrián, académico de la carrera de mecánica automotriz de la Universidad Técnica Federico Santa María, explica que por lo mismo, hoy los vehículos de alta gama traen discos de frenos ventilados anti adherentes: «Tienen orificios con los cuales no tan sólo sirven para la ventilación del disco de freno, sino que también en ellos se acumula el barro y la mugre para que el disco no pierda el contacto con la pastilla».
Arcos acota que también se reseca piezas como los pasadores de caliper, «que llevan una grasa que permiten el deslizamiento de los componentes móviles del sistema de freno».
Qué hacer después
Como los frenos pueden hacer sufrido algún cambio al mojarse, el ingeniero en vehículos automotrices Cristián Osorio, jefe de la carrera de ingeniería mecánica automotriz de Iplacex, recomienda probar los frenos y andar despacio.
«Hay que seguir andando para que el agua que quede en el sistema se evapore lo más pronto posible, y no frenar en seco ni salir del agua o del camino con mucha rapidez, sino ir haciendo pequeños frenos para ver cómo se comportan. Es lo mismo que cuando uno anda con zapatos mojados sobre una cerámica: tienden a resbalarse, hay que sacudirlos y seguir avanzando».
«Debemos probar los frenos», dice el ingeniero civil mecánico Javier Arenas. «Puede ser que después de pasar por agua estancada los frenos no respondan como debieran y se genere un accidente. Si frenas muy encima y justo, sin que esté el poder de frenado al 100% como debiera ser, es mejor activarlos de forma intermitente, ir probando, viendo, limpiando y secando para que cuando ya se requiera frenar realmente, estén al 100% nuevamente»
Una vez que pase la temporada de lluvias, Cristopher Arcos recomienda hacer un lavado de carrocería y engrase del sistema de freno para lubricar todos los componentes y se eliminen los crujidos o ruidos que pueden haber quedado.
«Cuesta como 20.000 pesos hacer ambos servicios», afirma el docente de Duoc UC.


