Pese al shock, Emilia y Renata Garrido lograron el primer lugar en el torneo nacional de natación artística, en duplas
En Quilín con Las Perdices, en el semáforo, se les cruzó un vehículo. Eran cuatro hombres armados que los bajaron a todos del auto. Gracias a Dios, no pasó a mayores y sólo se llevaron cosas materiales, contó Lorena Osorio, mamá de las niñas.
Emilia y Renata Garrido Osorio, mellizas de 14 años, sufrieron la noche del jueves 19 de junio una experiencia límite, violenta y traumática, pero lograron reponerse, hasta el punto de coronarse, al día siguiente, como campeonas nacionales de natación artística en duplas, durante el torneo organizado por la Federación Chilena de Deportes Acuáticos (Fechida) en el Estadio Nacional.
«Esa noche, las niñas venían de entrenar en el club Aquavita, Vitacura. Junto con el papá, Alexis Garrido, pasaron a buscar a su hermana Theodora, seleccionada nacional, a la casa de un compañero. Y, tipo 21.20 horas, en Quilín con Las Perdices, en el semáforo, se les cruzó un vehículo. Eran cuatro hombres armados que los bajaron a todos del auto. Gracias a Dios, no pasó a mayores y sólo se llevaron cosas materiales, pero les quitaron todo. Mis hijas perdieron las mochilas del colegio y del entrenamiento. También se llevaron el auto, un Mercedes Benz A200 (que apareció después con graves daños)», contó Lorena Osorio, mamá de Emilia y Renata.
Las jóvenes deportistas perdieron computadoras, teléfonos, audífonos, nariceras, lentes de agua, gorras, aletas y pesas traídas de Brasil, todos implementos difíciles de conseguir de un momento para otro, más cuando el torneo era en la tarde del día siguiente. «La entrenadora hizo de puente y les consiguió cosas para tenerles en caso de que decidieran competir».
¿Y cómo es que pudieron llegar a la piscina al día siguiente?
«La verdad es que en la noche no hablamos del tema. El viernes no fueron al colegio Mayor de Peñalolén, donde cursan 1° Medio. La competencia partía a las cinco de la tarde. Dejé que durmieran en la mañana y cuando las desperté les pregunté si querían competir. Y, bueno, lo hicieron porque ellas no solamente competían como dueto, sino que además participaban en la rutina de equipo. Y si no se presentaban, el resto del equipo no podía competir, porque tienen que participar con una cantidad mínima de deportistas».
¿A qué atribuye que después de una situación extrema se decidieran a participar y además salieran campeonas?
«Creo que ellas son muy resilientes y, desde muy chicas, han trabajado mucho en equipo. Eso jugó una buena cuota en la decisión que tomaron».
Y demostraron fortaleza sicológica.
«Sin dudas. El deporte que ellas practican es extremo y complejo. Tienes que estar la mayor parte del tiempo al 100% con tu cabeza para poder rendir al máximo. Puede ser que a ellas se les haga un poco más fácil esto, porque al ser mellizas, tienen una conexión distinta. Todos los hermanos gemelos y mellizos son diferentes a dos hermanos normales. Yo lo veo en ellas dos y en relación con la hermana mayor, que tiene 18 años».
¿Ellas son más cercanas?
«Sí, claro. Son más cercanas, más amigas, más partners. Están pendientes la una de la otra. En animarse mutuamente. A la que está más bajoneada, a la que está más cansada, a la que está más cabizbaja».
«Siempre estamos ahí la una para la otra. Si una está cansada o desmotivada, la otra la anima. Nos apoyamos mucho entre nosotras. Competir juntas nos hace sentir más fuertes y seguras. A veces, ni siquiera necesitamos hablarnos para coordinarnos en el agua», dijeron ambas.
Su próximo desafío es representar a Chile en el Campeonato Sudamericano Juvenil de Natación, que se realizará en Brasil, en septiembre. En la actualidad están en la preselección nacional, por lo que están en plena lucha por asegurar un lugar. «Sería un sueño competir allá. También queremos seguir mejorando como dupla e inspirar a otras niñas a probar la natación artística, porque es un deporte hermoso», afirmaron las campeonas.


