La H-1B1 abre 1.400 cupos anuales para especialistas: enfermeras, profesores, mecánicos y más
Algunos detalles: se restringe a un solo empleador y no abre la posibilidad de que el cónyuge pueda trabajar.
Las visas para no inmigrantes H-1B y H-1B1 están destinadas a extranjeros que buscan sumar experiencia laboral en Estados Unidos y después regresar a su país. Estos programas, específicamente, están orientados a profesionales que puedan trabajar en ciertas ocupaciones especializadas.
La visa H-1B es general y está disponible para trabajadores de muchos países; la H-1B1 está reservada exclusivamente para ciudadanos de Chile y Singapur (fueron creadas, en su momento, durante las negociaciones de libre comercio entre esas naciones y EE.UU.).
Macarena Asfura, abogada chilena radicada en Miami y cofundadora de Visas Vantage, explica que ambos permisos están orientados a profesionales con estudios universitarios. «La H-1B es limitada: hay un número máximo de visas cada año -85.000- y por eso se asigna por medio de una lotería. La H-1B1 no requiere lotería y suele haber cupos disponibles todo el año: son 1.400 para chilenos. Además, es más rápida de tramitar», admite.
Una de las ventajas de la H-1B es que permite portabilidad. «Es decir, una vez que alguien gana un cupo y se la adjudican, puede cambiarse de trabajo y trasladar la visa a otro empleador, siempre y cuando se cumplan los requisitos que se exigen», precisa.
La H-1B1, en cambio, sólo posibilita que el interesado trabaje para la empresa que patrocinó su visa. «Si quiere cambiar de trabajo, debe presentar una nueva solicitud. En cuanto a la eventual pareja -que entra con una visa H4- puede vivir legalmente en Estados Unidos, pero no puede trabajar ni obtener un número de seguro social, salvo que haga un cambio de estatus o tramite su propia visa», aclara.
Este visado se otorga por 18 meses, aunque tanto el titular como su familia pueden renovarlo las veces que sea necesario. «La H-1B1 no tiene un límite específico de renovaciones, lo que la diferencia de otros programas. Se puede renovar indefinidamente mientras se mantenga la relación laboral y el empleador quiera seguir patrocinando al trabajador», puntualiza Asfura, quien pone énfasis en que, aunque las renovaciones sean ilimitadas, igual después de tres o cuatro veces se complica más el trámite. «Se asume que hay una intención más migratoria y que se empieza a perder el arraigo con Chile, que es uno de los aspectos más importantes que se busca mantener», fundamenta.
Dos caminos
Si quiere emigrar a Estados Unidos, Asfura sugiere hacerlo con una estrategia clara, buscando caminos que permitan obtener una Greencard (residencia permanente), cosa que la H-1B1 no ofrece. «La H-1B es dual intention, lo que significa que es compatible con trámites para obtener la Greencard. El tipo de visa depende mucho de lo que cada familia necesita, por eso es importante tener un buen apoyo profesional en la materia», indica.
Si lo que busca es ganar experiencia profesional y laboral, aconseja optar por la H-1B1. «Si es profesional chileno y cumple con los requisitos, suele ser la mejor opción por su rapidez, menor costo y disponibilidad inmediata. Eso sí, tiene todas las limitaciones mencionadas», enfatiza.
Una mirada similar tiene Pablo Navarrete, cofundador y CEO de Visability. «La visa H-1B1 no requiere sorteos. Tiene altas posibilidades de éxito si se cumple con los requisitos». Además, destaca, es más económica para la empresa, que no debe pagar un seguro ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) para gestionar el contrato del trabajador extranjero (como exige la visa común).
Por otro lado, subraya que este programa sólo permite trabajar para el empleador que lo contrata: «Debe recibir un ingreso mensual asegurado que no puede depender 100% de comisiones. Tampoco puede ser trabajador independiente freelance».
Sólo especialistas
Enrique Núñez, abogado radicado en Miami, hace hincapié en que ambos programas están orientados a profesionales especializados o con experiencia de cuatro años. «No hay una norma que establezca qué tipo de trabajos son. Un electricista normal quizás no es una posición especializada, pero sí lo es para un ingeniero eléctrico que pueda trabajar como electricista. De hecho, una empresa necesitaba a una persona que supervisara a un equipo de electricistas: ahí se contrató a un ingeniero chileno».
«Un entrenador de perros regular no es algo especializado. Pero un entrenador de perros para personas ciegas sí lo es. No importa tanto el trabajo o el título que la persona tiene, sino qué es lo que hace y sus años de trayectoria. Pero en general se trata de visados que se otorgan a personas con título profesional; entre ellos, arquitectos, profesores, ingenieros, dibujantes técnicos de alto nivel, enfermeras, doctores, dentistas», sintetiza. En los últimos años también se ha sabido de educadoras de párvulos, fonoaudiólogos y mecánicos de aviones chilenos que se han establecido en EE.UU. con esta visa.
De los 85.000 cupos disponibles para la H-1B este año, más de 700.000 personas postularon al famoso sorteo (el proceso abrió el 1 de abril y a los cinco días cerró por la alta demanda). «La probabilidad de que uno salga seleccionado es muy baja. Hoy están un poco más caras y eso hace que aumenten las posibilidades entre un 20 o 25%. La lotería se realiza en marzo de cada año», detalla.
¿Qué tal es la demanda de los chilenos por la H-1B1?
«Todavía no llegamos al límite anual de las 1.400 que se entregan, aunque estamos muy cerca. Los chilenos no acceden a una lotería, por lo que pueden aplicar cuando se les da la gana, ya que tenemos visas de sobra. Se trata de una visa más rápida de tramitar y no tiene límite de renovaciones. Uno puede estar 20 o 30 años acá con ella. Pero en el caso de que la persona busque hacerse residente, optamos por tramitar la H-1B».



