Científicas estadounidenses estudiaron durante un año a 53 felinos domésticos
Cuando un gato tiene dolor moderado, sus orejas ya no están erguidas hacia arriba si no que bajan hacia los lados, dice etóloga Paulina Barticevic.
La investigadora Lauren Scott, quien nunca ha tenido un felino, logró identificar junto a la doctora en Sicología Brittany Florkiewicz 276 expresiones faciales únicas que utilizan las mascotas para comunicarse entre sí. Los resultados fueron presentados a comienzos de diciembre en el estudio «Rostros felinos: desentrañando la función social de las señales faciales de los gatos domésticos» (https://bit.ly/4a6FQfU).
«Usamos un sistema llamado Método de Muestreo por Conveniencia con el que recopilamos 194 minutos de video que contenían 186 eventos comunicativos. En estos eventos comunicativos codificamos 688 señales faciales (413 producidas por machos y 275 por hembras). De esas 688 señales faciales codificadas, 354 (51,45%) se produjeron en un contexto afiliativo y 334 (48,55%) se produjeron en un contexto no afiliativo. Observamos 26 movimientos de músculos faciales distintos que se utilizaron para producir un total de 276 combinaciones», explican las investigadoras en la reciente publicación de la revista «Behavioural Processes».
En 2021, en el departamento de antropología en la Universidad de California, en Los Ángeles (Ucla), la entonces estudiante de pregrado, Lauren Scout, junto con Brittany Florkiewicz, que terminaba su doctorado por entonces, grabaron durante un año a 53 gatos domésticos adultos de pelo corto en CatCafé Lounge, en Los Ángeles, para comparar la complejidad y composición de las señales faciales producidas por los felinos.
Las investigadoras identificaron los 276 tipos de diferentes movimientos faciales, al poner atención a rasgos específicos como orejas, la forma de parpadear; el lamerse la nariz; cerrar los ojos y movimientos de los bigotes, entre otros. Usaron el sistema de codificación de acciones faciales animales, herramienta que permite identificar movimientos musculares específicos y sutiles en las caras.
Ceño fruncido
Paulina Barticevic, médico veterinaria especialista en conducta de gatos (conductafelina.cl) advierte que para entender a los gatos hay que mirarles las orejas, ojos y bigotes. «Un gato feliz tiene las orejas hacia adelante, con los ojos abiertos o entrecerrados si está muy relajado, con bigotes en posición neutral.En cambio, si está molesto, las orejas estarán hacia abajo, hacia atrás aplanadas en la cabeza, ceño fruncido y bigotes también hacia atrás», detalla.
La especialista explica que el miedo se reconoce cuando «tiene orejas completamente planas hacia los lados, las pupilas dilatadas, los bigotes hacia adelante y curvos, con cuerpo de lado, sin enfrentar lo que le produce miedo».
La etóloga y subdirectora Escuela de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales de la Universidad de O'Higgins, María José Ubilla, destaca que esta investigación de conductas afiliativas hace falta en la ciencia de bienestar animal y en la etología clínica. «Las conductas afiliativas son aquellas que cohesionan los grupos sociales y las no afiliativas las que los separan. De estudios previos, conocemos expresiones de dolor, agresividad, miedo y frustración, ahora se dio un paso hacia situaciones que generan felicidad en los animales», comenta.
Cinco emociones
Ubilla afirma que quienes conviven con gatos deberían identificar «al menos, las cinco emociones básicas: agresividad, ansiedad, miedo, frustración y alegría. Para interactuar sólo cuando muestran alegría y relajo», dice. «Hay variadas posibilidades en cómo expresan, cómo mueven las orejas, cómo mueven los bigotes, cómo tensan la mandíbula, si hay o no dilatación pupilar, si exhiben o no dientes, si hay una retracción vertical y horizontal de los labios», agrega.
Barticevic advierte que las expresiones más útiles son las del dolor, para llevarlo al veterinario si fuera necesario. «Un gato que no tiene dolor está atento a lo que hacemos. Cuando tiene dolor moderado, sus orejas ya no están erguidas hacia arriba si no que bajan hacia los lados y sus bigotes están caídos hacia adelante, hay tensión en el rostro, se nota en la mandíbula apretada. En el dolor intenso, los ojos tienden a cerrarse y difícilmente responde a estímulos externos, las orejas muy bajas, bigotes muy adelante», describe.
Interacción felina
Se habían estudiado las interacciones entre gatos y humanos, pero se había investigado poco sobre cómo se comunican los gatos entre sí. «Aunque las expresiones individuales en sí mismas no eran muy complejas, lo que significa que no tenían una docena de movimientos diferentes para formar una expresión, había una amplia variedad de expresiones diferentes», explica Scott en una entrevista de su universidad.
La sicóloga Daniela Ly, terapeuta de adultos, familiar y parejas del Centro de Salud Mental Sauces (instagram @centrosauces) explica que las personas suelen comunicarse también con sus gatos, por considerarlos parte de su familia. «Les hablamos por afecto, usamos la comunicación para entablar conexiones con los demás y si el animal es importante en nuestra vida, por supuesto, le vamos a conversar, pero es diferente a humano a humano».
Las investigadoras estadounidenses, se conocieron en Ucla cuando Lauren Scott cursó Antropología Biológica como requisito para graduarse de pre-medicina y ayudó a Florkiewicz en su investigación de chimpancés en el zoológico de Los Ángeles. Scott afirmó que sus días de estudiar gatos terminaron y ahora se dedica a estudiar medicina en la Universidad de Kansas, pero considera que su investigación felina ayudó a desmitificar a los gatos como animales misteriosos y uede ser utilizada por dueños de mascotas y refugios para aumentar la probabilidad de que se establezca un vínculo exitoso entre gatos domesticados.
«Un gato feliz tiene las orejas hacia delante, con los ojos abiertos», Paulina Barticevic .


