La actriz conduce podcast Haberlo sabido antes junto el sexólogo Rodrigo Jarpa
También admite que habló con su actual pololo sobre a quién darle like en redes sociales. Los límites hay que establecerlos, apunta ella.
Aunque Begoña Basauri compartió un par de veces en TV con el sexólogo Rodrigo Jarpa, también lo conoce por ser un amigo de juventud de Sebastián Undurraga, arquitecto y su pareja hace siete años, además de padre de Rosa, su hija. La actriz y locutora de radio Romántica está ad portas de grabar la segunda temporada de «Haberlo sabido antes», un podcast (en Spotify y YouTube) en que junto a Jarpa comparten reflexiones de parejas y relaciones humanas donde ella, sin arrugarse, ha admitido actitudes políticamente incorrectas en sus relaciones amorosas.
«Con Rodrigo tenemos mucho código de camarín, sabemos hasta dónde llegar con las infidencias y nos reímos a carcajadas. Él arma la pauta del podcast, me tira ideas. Para mí es apretar play y salen temas que no vi venir. Estamos contentos del vuelo que hemos agarrado. Hay que sacar los tabúes en tantas cosas», justifica Begoña. Acá alguna de sus revelaciones.
Revisar celulares. «Ya llegaste a esa etapa en la vida en que tienes tantos problemas que si tu pareja deja el teléfono desbloqueado, se lo bloqueas. A los 25, si se iba a duchar, había un piquero a su teléfono para revisar chats», confesó Begoña en «Haberlo sabido antes».
Ahora evalúa: «A mis 30 era mucho más insegura de mí y de mi autoimagen, no tenía la seguridad de hoy a mis 42 años y ahora pienso qué lesa era . Me declaro muy arrepentida de revisar celulares, pero tampoco es algo que deba esconder. Lo digo porque nada bueno sale de eso, sólo es cruzar límites y un espacio de intimidad. Igual tengo historias brígidas de amigas que así se enteraron de que sus relaciones eran casi una estafa piramidal. Yo revisé celulares como deporte, cuando había un descuido en el otro con su teléfono, no porque tuviera la sensación de que era infiel. Y fue todo por nada, porque no encontré algo decidor para hacer un show… Qué vergüenza, jajajá. Hay parejas que tienen las claves del celular del otro porque dicen que no tienen nada que esconder y si para ellos funciona así, perfecto. Pero si fue porque uno lo pidió, para mí es la media red flag (bandera roja, aviso de riesgo)».
¿Cómo maneja ahora el ítem celular con su pareja?
«Ambos entendemos que el teléfono es una herramienta de trabajo, así que el límite es súper claro. Cuando nos sentamos a comer, el celular queda fuera. También intentamos no meternos a la cama con el teléfono para que no sea lo último que hacemos en el día, tampoco es que nos ponemos a leer libros o escuchar Mozart, pero es para ponerle atajos y que el celular no se vuelva un tercero en la relación. También somos de los que vamos a tomarnos un café y estamos cada uno mandándonos memes con el celular, sentados al frente, que es una estupidez, pero quizás es una nueva forma de coquetear también».
Poner like a otras personas. «Si le va a poner like ojalá que viva fuera del país. Que le dé like a una ucraniana es posible. Hay contenido que es para comentar, es como si alguien pone una hamburguesa chorreando queso y uno pone qué rico, me dio hambre . Eso es lo que uno espera», develó Basauri en su podcast.
Ella comenta: «Ese tema fue una conversación que tuvimos en base al humor. Con Sebastián hemos dicho que ojalá, para ambos, sea ponerle like a una ucraniana que a mí también me den ganas de ponerle like y emojis de fuego porque es impactante y vive lejos. No le voy a dar color si le pone un like a Shakira o a Dua Lipa, que yo también le pongo Me Gusta, o a Ricky Martin o Pedro Pascal. Pero si le da like a una actriz de por acá, pienso amigo, es mi colega y siento que quedo mal. Ya no estamos para andar controlando al otro».
¿A qué se refiere?
«Con mis años y los años de terapia uno no puede dar por sentado nada. La fidelidad la entiendo como algo etario: a los 25 si el pololo miró a otra mujer ya era como se acabó el carrete y nos vamos para la casa , y viceversa. He entendido dónde está lo importante y lo que no. Si vas con tu pareja en el auto y en una luz roja él o tú ven a los del auto del lado y son guapos, sigue la vida. Los espacios de fantasía en la pareja e individuales son súper necesarios».
Ver series en pareja . Muchos enamorados acuerdan mirar alguna producción en conjunto y que sea un rito sólo hacerlo acompañado. Begoña admite: «Eso es heavy y yo no he estado a la altura. Me pasó con la serie Vikingos , que quedamos en verla juntos pero me costó administrarla, así que igual la vi por las mías y después con él hacía como que me sorprendía. He muerto en la rueda nomás y en otras veces he admitido que ya la vi. Ahora tenemos una guagua que aprendió a gatear, entonces no vamos a ver una serie juntos en mucho rato».


