Episodio fue captado en el balenario argentino de Santa Teresita
En el balneario argentino de Santa Teresita, 326 kilómetros al sur de Buenos Aires, los turistas descubrieron que un minúsculo tiburón había semi varado en la playa. La gente lo sacó del agua y empezó a festinar con él. Una feria de celulares se instaló alrededor del escualo, que iba de mano en mano para las respectivas selfies. Incluso una pareja de novios fue captada mientras se daban un beso sosteniendo al tiburón en sus manos.
Se trataba de un tiburón cazón, una especie inofensiva para el hombre y que en Chile se llama Tollo. Habita amplias regiones de los océanos. Crece hasta los dos metros, es de aguas frías, templadas y cálidas, prefiriendo las profundidades de hasta 100 metros.
En medio del jaleo por el cazón, apareció una mujer que valientemente encaró al tipo que en ese momento tonteaba con el tiburoncito, y a grito pelado le reclamó que lo dejaran en paz. Luego, se lo arrebató con cierta brusquedad y lo lanzó de regreso al mar.
El caso recuerda uno muy infeliz ocurrido en febrero de 2016, también en Argentina. Resulta que en ese entonces, un delfín guagüita varó también en la playa. Un grupo no menor de voraces bañistas lo sustrajeron del agua y comenzó también la lenta matanza de las selfies. Una fundación ligada al mundo marino, avisada de esto, fue al lugar a ver si encontraban al delfín para salvarlo, pero no apareció por ni un lado.


