El panelista de Sígueme adoptó la costumbre durante la pandemia
Si bien en un comienzo le pareció que era una buena idea netamente por un tema de higiene, hoy también ha sumado un cariz más místico.
«Me puse cuático durante la época del Covid», reconoce Michael Roldán, alias Guagüito.
Detalles: se encerró por completo. Y sí, era de los que si les llegaba un delivery, se sacaba toda la ropa, se duchaba y metía las prendas a la lavadora.
«Me acuerdo de un día que, por ir a buscar algunas cosas a consejería, me duché tres veces en total», relata.
Estamos hablando de la época de máxima desinformación, cuando se creía que el virus podía transmitirse incluso a través de la suela de los zapatos. Ahí Roldán adoptó la costumbre de dejar el calzado fuera de su departamento, cuestión que prevalece hasta hoy.
«Me pareció una medida excelente en términos de higiene. Mi piso es muy claro y en estos suelos blancos se nota inmediatamente una mancha negra», justifica.
Una noche, algunos invitados persuadieron a Roldán para que les permitieran entrar con zapatos.
Al día siguiente, al ver las marcas de los pies por toda la casa -mientras barría y trapeaba con furia- se empoderó: «Dije que esta es mi casa y son mis reglas. Voy a establecer como norma que nadie entre con zapatos a mi departamento».
En algunos países es una costumbre arraigada.
«Comencé a leer más y cobró sentido el motivo por el cual en algunos países de Oriente no permiten entrar, ni siquiera a las tiendas, con zapatos. Existe la creencia de que uno pasa todo el día caminando y las energías negativas que se absorben quedan en la planta de los pies. Por lo tanto, los zapatos se dejan afuera para que no ingresen esas energías al hogar».
Fue una confirmación.
«Ya estaba convencido de que nadie debía entrar a mi casa con zapatos por cuestiones de higiene, pero además, como alguien que cree mucho en las energías, tiene total sentido dejar toda la suciedad de la calle afuera con los zapatos».
¿Por qué dejar sus zapatos en el pasillo, afuera del departamento, en lugar de adentro junto a la puerta?
«Por cuestión de espacio. Vivo en un departamento cómodo, pero no es tan grande y no tengo tanto espacio para dejar una caja con zapatos. Y al dejar los zapatos afuera de la entrada no se interrumpe el libre tránsito de los demás del edificio».
Ahora, usted es compañero de Kenita Larraín en «Sígueme» de TV+ y ella aborda muchos temas espirituales. ¿Han hablado sobre esto?
«No, la verdad es que no lo hemos conversado. Con Kenita me enfoco más los números, jaja. Siento que todo lo energético tiene que ver con lo que a uno le haga sentido y esta práctica tiene sentido para mí».
¿Qué pasa si alguien va a reparar el TV cable?
«Si viene un técnico y me da flojera decirle que se saque los zapatos, compré fundas azules. Pero para mis amigos, ya es algo natural; abro la puerta y ellos ya se quitaron los zapatos. Dicen, especialmente en verano, que es agradable andar descalzo, algo a lo que uno no está acostumbrado».
Me daría un poco de miedo dejar los zapatos afuera, por el tema de los robos.
«Llevo más de tres años en este edificio y nunca me han robado ni un par. Si algún invitado me pregunta, le digo que mis zapatos los mantengo afuera día y noche. Pero en caso de que cause algún problema, los puedes agarrar y dejarlos en el balcón».
Hay gente a la que le dan un poco de vergüenza sus pies.
«También me pasa. La idea es no ser invasivo, por eso tengo la opción de los cubre zapatos azules, eso en caso de que tengas vergüenza o hayas caminado todo el día y sientas que tengas mal olor. Además, no es necesario quitarse los calcetines. No entiendo mucho a la gente que tiene fetiches con los pies; a mí no me gustan, pero nadie te obliga a andar sin calcetines».
«Llevo más de tres años en este edificio y nunca me han robado ni un par»


