Ningún gobierno ha recibido una herencia peor que la que estamos recibiendo nosotros, dijo el mandatario
La situación empeorará, pero luego veremos los frutos de nuestro esfuerzo, les advirtió.
Una vez finalizado el traspaso de mando, liderado por el ahora exmandatario Alberto Fernández y Cristina Kirchner (ver nota aparte), el líder del Partido Libertario comenzó a emitir las palabras de un discurso que marcado por un diagnóstico descarnado de la realidad que vive la nación trasandina en el ámbito económico y social.
La herencia kirchnerista
«En estos días, mucho se ha hablado de la herencia que vamos a recibir. Dejen que sea muy claro en esto: ningún gobierno ha recibido una herencia peor que la que estamos recibiendo nosotros. El kirchnerismo nos deja déficit gemelos por 17% del PBI», fue una de las primeras ideas que expresó.
Luego, agregó: «No existe solución viable en la que se evite atacar al déficit fiscal. (…) La solución implica, por un lado, un ajuste fiscal en el sector público de cinco puntos del PBI, que caerá casi totalmente sobre el Estado y no sobre el sector privado».
Pablo Barberis, economista y docente de Unegocios de la Universidad de Chile, explica que «el déficit del PIB es gravísimo, porque hoy día Argentina tiene un problema grave de decrecimiento económico de una inflación galopante que ya supera el 130%».
Deudas multimillonarias
Milei también expuso las deudas del Estado argentino, apuntando a instituciones como el Banco Central, YPF y la Tesorería: «La bomba en términos de deuda asciende a 100 mil millones de dólares, que habrá que sumar a los cerca de 420 mil millones de dolares de deuda ya existente».
Barberis menciona sobre este punto que «Argentina no tiene dinero para invertir o gastar, porque recibe menos de lo que gasta a nivel de 17 puntos del PIB, que es una situación muy grave. Estos puntos los está focalizando como responsables el Banco Central y la Tesorería a raíz de políticas gubernamentales del kirchnerismo, donde se focalizaron en subvencionar un sinnúmero de servicios estatales para la población».
El mensaje de Milei continuó: «Tengo que decírselos de nuevo, no hay plata. La conclusión es que no hay alternativa al ajuste, y no hay alternativa al shock», fue la primera. La segunda, versaba: «Sabemos que de corto plazo la situación empeorará, pero luego veremos los frutos de nuestro esfuerzo».
En la recta final de su discurso, incluyó una cuota de optimismo: «No va a ser fácil, años de fracaso no se deshacen en un día, pero un día empieza, y hoy es ese día».
Damian Nabot, editor del diario argentino «La Nación», precisó que Milei «prefirió pintar un pronóstico oscuro a corto plazo y reducir expectativas para ganar tiempo hasta llegar al horizonte de rebaja de la inflación. Pero comienza sin Luna dede Miel, con los sindicatos y los grupos peronistas que anticipan protestas en la calle desde el primer día».
Tras pronunciar su discurso, Milei se trasladó hacia la Casa Rosada, en compañía de sus cercanos y de su hermana Karina, a bordo de un Valiant descapotable negro, y escoltado por una comitiva de seguridad.


