El ex Calle 7 vive en Arauco donde, con su hermana, continúan con el hostal que emprendió con su mamá
Hace cuatro meses pololea con Javiera Urzúa, de quien dice: Me encantan sus ganas, su garra. Le gustan las motos, es veterinaria, es mamá full time.
«Ahora estoy maestrando, pintando el cerco de mi casa, haciendo una bodega. Creo que es la única manera de mantenerme conectado con mi mamá», cuenta el ex «Calle 7», Alain Soulat, quien en 2017 retornó a su natal Arauco, luego de vivir en Paraguay hasta 2016, donde animó la versión local del programa juvenil de TVN. Un rincón donde encontró el amor para enfrentar uno de los hechos más trágicos de su vida.
En marzo de 2023 enfrentó la muerte de su madre, Elba Ferrand, y su hermano, Jean Soulat, cuando retornaban de unas vacaciones en el sur. «Se me va mi mamá, mi hermano y el pololo de mi mamá en un accidente automovilístico. Ahí nos quedamos paralizados con mi hermana», relata. «Haciendo una retrospectiva con lo que pasó con mi mamá y mi hermano, creo que fue divino haberme venido para acá, haber estado con ellos desde 2017 al 2023, casi cinco años compartiendo, volviendo a tener esa familia que yo había dejado cuando tenía 18 años por temas laborales», añade.
Han sido dos años duros, pero también unos donde conoció a Javiera Urzúa, quien ha sido clave en el proceso.
«Nos conocimos a fines de 2023 y hace cuatro meses que estamos pololeando, ya muy formal. Me presentó a su familia y yo a la mía. Hemos compartido eventos familiares. Ella tiene a sus hijos, así que para mí es mucho más fácil. Yo no tengo ni tampoco quiero tener hijos. Ella tampoco quiere más, así que nos complementamos súper bien, ha sido un pilar súper importante. Ella es más chica que yo, tiene 37, yo tengo 47 años», describe el ex «Amor ciego 2».
Al hablar de Javiera, lo hace con admiración. De ella, cuenta, «me encantan sus ganas, su garra. Le gustan las motos, es veterinaria, es mamá full time, es muy deportista, le gusta estudiar. Es un complemento que me lleva a ser mejor, como se lo digo todos los días, cada vez me hace ser un poquito mejor y me saca de pensar o llegar a un hoyo en el cual estaba, que era el de la pérdida. Ha sido súper bueno en términos de pareja. Yo hace mucho rato que no estaba pololeando, desde el 2011. Muchas pololitas y muchas amigas, por si acaso. Siempre fui medio frescolín, pero con ella me llegó como el palmetazo de arriba… como que mi mamá me mandó esta chica».
¿Cómo ha sido ir armándose tras perder parte de su familia?
«Sí, la mitad de una. Es durísimo, pero sé que me reconfortan algunas cosas. Por ejemplo, en ese viaje, ellos lo tenían planeado con el pololo de mi mamá, que era un viaje a Chiloé. Venían de vuelta, felices, llenos de fotos, traían queso, miel… Mi mamá no era muy de salir de muchas vacaciones, pero esta se la vivió como si fuera la última y tal cual. Entonces, por un lado teníamos la certeza de que venían felices. Pero bueno, han pasado dos añitos, que han sido también para masticarla».
¿Sigue siendo doloroso?
«No tenerlos también es duro, porque de repente te pasa algo y quieres ese consejo de la mamá, el abrígate, no sé, comiste todas las comidas, la típica cómo nos trataba mi mamá, que nunca crecimos para ella. Éramos sus niños. Han sido dos años duros, pero se aprende a vivir con el dolor. Más que olvidar, hay que aprender a vivir con eso. Es como con la esclerosis, tengo que aprender a vivir con ella».
Retorno
En 2011, tras ser diagnosticado con esclerosis múltiple en Paraguay, Soulat retorna a Chile para realizarse el tratamiento. Es en esa fecha que deciden, con su mamá, armar un hostal en Arauco. Hoy, con su hermana, mantienen vivo el espíritu de su madre en «Itaf», nombre del lugar en honor a ella. «Con mi hermana nos juntamos y teníamos que tratar de parar el buque, así que decidimos seguir con el proyecto y con eso tenemos a nuestra madre viva por ahí dando vueltas en el patio», añade.
En el sur, aparte del amor y el trabajo en el hostal, Alain juega a la pelota en el fútbol amateur de Carampangue. «Estoy en la liga Súper Senior, de 45 a 55 años, en el Club Los Maitenes, que es el más viejo de acá. Tiene casi 100 años. Salimos campeones el año pasado y eso llevó a que me llamaran a la selección Súper Senior de este año».
¿Se siente feliz en Arauco?
«Sí, Arauco siempre ha sido mi casa, siempre recordé a Arauco cuando estaba en Calle 7 o en los programas que estuve. Me dio todo lo que soy o las herramientas para salir a Santiago y conquistar, como yo llamé, el mundo televisivo. Pero la vuelta ha sido súper buena, porque vuelvo maduro, más grande, más viejo, con las cosas más claras».
¿Le gustaría volver a la TV?
«Me encantaría entrar a un reality para ganar un poquito de plata para poder ampliar el hostal. Sería fantástico, porque pagan bien».


