Había sido rechazado, pero equipo de la UC Christus logró separar un órgano con forma de herradura
La cirugía permitió que dos pacientes que se dializaban dejaran de hacerlo.
Cuando aparecen potenciales donantes de órganos, es decir, cuando fallece una persona que manifestó su voluntad de ser donante, la Coordinadora Nacional de Trasplantes tiene la misión de ofrecer los órganos a los diferentes pacientes que están en la lista de espera nacional. Sin embargo, hay algunos casos en los que no siempre los órganos son aceptados por los equipos médicos, debido a que presentan algunas complejidades.
Este fue el caso reciente de un riñón en herradura que fue rechazado por algunos centros del país.
Fue entonces cuando el equipo liderado por el doctor Alejandro Majerson, jefe del área de cirugía de la unidad de trasplante renal de UC Christus, asumió el desafío y logró que un riñón con una malformación congénita poco común se transformara en esperanza para dos pacientes en lista de espera.
«Cuando le hicieron el estudio básico se dieron cuenta que esta paciente tenía un riñón en herradura. Es una anomalía congénita donde están los dos riñones fusionados entre sí por el borde inferior, y normalmente, un poco más abajo en el cuerpo. Es como si fuera un gran riñón con forma de herradura», explica el doctor Majerson.
Se trata de una condición que se presenta en aproximadamente 1 de cada 500 personas y en general no reviste mayores complicaciones para vivir, de hecho, muchos nunca se enteran que lo tiene. Pero hay un grupo de pacientes que puede tener más complicaciones como por ejemplo, ser más propensos a los cálculos.
La dificultad, explica el médico, está en el trasplante. «Son órganos que tienen muchas alteraciones en la vasculatura. Normalmente los riñones tienen solo una arteria que le lleva la sangre, pero en estos casos pueden haber tres, cuatro o cinco fuentes. Es un desafío porque hay que conectar eso a otra persona. En este caso nos ofrecieron este riñón porque todo el resto de los equipos lo habían rechazado. Nosotros evaluamos el caso y a mí me pareció que se podían utilizar».
Procedimiento
En un comienzo, el objetivo era trasplantar el riñón en un solo paciente.
«Después del procuramiento, que es cuando se obtiene el órgano, realizamos una cirugía de banco donde uno puede trabajar con el órgano afuera del cuerpo. En ese momento decidimos separarlo, porque así íbamos a poder contar con dos riñones y poder ayudar a dos personas. Inmediatamente llamamos a un segundo paciente que tuvo que viajar hacia Santiago. Tuvimos que reconstruir algunos detalles, entonces hicimos dos trasplantes seguidos a dos personas que estaban en diálisis. Partimos temprano un día viernes y salimos durante la tarde de ese viernes».
¿Es una cirugía inédita?
«No es algo habitual por dos razones: Chile es un país que tiene pocos donantes. Normalmente tenemos una escasez de órganos. El 1% de la gente que fallece termina siendo donante. Acá se conjugó un donante y además un órgano con una malformación, eso es menos habitual. Nosotros siempre tratamos de optimizar y mejorar las estrategias para poder tratar de salvar la mayor cantidad de órganos y ayudar a la mayor cantidad de gente que podamos. Si logramos sacar alguien en diálisis vale absolutamente la pena el esfuerzo».
¿Primera vez que el equipo realizaba algo así?
«Sí. Yo no encontré en la literatura nacional si hay otro equipo lo había hecho, quizás sí pero no lo reportaron. En Chile esto no es habitual. Entiendo que es la primera».
No es una cirugía que se pueda preparar ni programar.
«No. Hay que ir rápido. Diferentes órganos aguantan diferente cantidad de horas fuera de un cuerpo. En el caso de los riñones, en general, a uno le gusta de que sea menos de 24 horas. Cada hora aumenta los problemas y disminuye la posibilidad de que a ese riñón le vaya bien».
¿Cómo están los pacientes que recibieron los riñones?
«Súper bien. Los dos órganos empezaron a funcionar dentro de las primeras 48 horas. Actualmente, los pacientes están con una función de los riñones normal y ya no están en diálisis. Estamos hablando de dos pacientes, una mujer de 35 años que se dializaba tres veces por semana, y un hombre de 50 que lo hacía todos los días, ambos para poder mantenerse vivos. Los primeros meses siempre son complejos porque ellos ocupan drogas para evitar el rechazo, entonces lo nos cuidamos como hijos únicos. Siguen en recuperación, pero haciendo una vía bastante normal en su casa».
«Actualmente, los pacientes están con una función de los riñones normal y ya no están en diálisis»


