El delantero se perdió goles cantados en el empate 0-0 ante Uruguay en el Estadio Nacional
Por esas cosas del fútbol, casi un año exacto pasó para que Ben Brereton volviera a pisar el Estadio Nacional. En la memoria de muchos aún seguía viva la imagen del chileno-inglés sollozando, cuando el 10 de septiembre de 2024 Ricardo Gareca lo cambió a los 35 minutos del partido donde por primera vez en la historia Bolivia ganó en Ñuñoa. Desde aquel encuentro, Gareca lo borró de las nóminas y nunca más volvió a asomar hasta que Nicolás Córdova le devolvió la confianza, apostando a que a sus 26 años puede ser el delantero del futuro.
A un año exacto de aquella verdadera tragedia griega, Big Ben retomó el relato más o menos donde mismo lo habíamos dejado. Aunque esta vez se ganó de entrada el cariño del público cantando el himno nacional y alcanzó a estar 76 minutos en cancha, el actual jugador de Derby County partió a sentarse a la misma banca dolorosa con un nuevo sabor amargo en la boca.
Ahora no hubo lágrimas, pero sí mucha rabia producto de dos goles cantados que se perdió frente a la portería de Santiago Mele.
El primero fue inexplicable. A los 62 minutos, Lucas Cepeda sacó un centro que peinó Guillermo Maripán y Brereton, con el arco a entera disposición, cabeceó afuera. Para peor, seis minutos más tarde, el propio Ben pifió en un centro atrás de Gabriel Suazo, cuando otra vez tenía todo para fusilar al portero charrúa del Monterrey de México.
El nivel de despilfarro traspasó las fronteras y en Uruguay el conocido relator Martín Charquero lo responsabilizó por la igualdad en blanco en el Estadio Nacional. «Mele fue figura, pero Chile no ganó porque Brereton fue su 9», comentó el conocido narrador charrúa, que crucificó el nivel mostrado por la Celeste frente a un Chile eliminado.
Pese a las críticas, y al verdadero bullying que le llovió en las redes, Nicolás Córdova prefirió respaldar a Brereton contra viento y marea, al punto que incluso lo postuló como el delantero del futuro para el proceso que viene amparado en los siete goles que ha marcado por la Selección en 35 encuentros. «A Ben lo seguimos, puede ser un aporte. No tenemos tantos jugadores en esos niveles y creemos que debemos aprovecharlos al máximo», comentó el técnico interino, que tampoco pudo resolver la alarmante anemia de gol con que la Roja cerró la peor eliminatoria de la historia.
Chile llegó a 583 minutos sin hacer un gol jugando por los puntos. Su último festejo fue el 19 de noviembre del año pasado en el tanto que Lucas Cepeda le convirtió a Venezuela. Desde entonces el arco se cerró para la Roja.


