Luca Marinelli se esforzó para conseguir ese look en la serie Mussolini: hijo del siglo
Ganó kilos y se instaló una pelada sobre la cabellera. Historiador cuenta que el Duce era un mujeriego
En la plataforma Mubi ya han sido estrenados dos de los capítulos de la miniserie «Mussolini: hijo del siglo», centrado en lo que le sucedió entre 1919 y 1925, es decir en los años en que el agitador político pasó a ser el líder de toda Italia a la cabeza de su movimiento fascista que sería la inspiración de Adolf Hitler.
La producción se basó en la novela «M: hijo del siglo» del napolitano Antonio Scurati y dirigida por el inglés Joe Wright (53), famoso por películas de época como «Orgullo y prejuicio», «Expiación, deseo y pecado» y «Las horas más oscuras».
En el rol de Benito Mussolini se encuentra el actor italiano Luca Marinelli, un tipo de 40 años con un look de galán, muy diferente al que asume en este trabajo. Entre lo más evidente, se puso lentes de contacto para oscurecer sus ojos claros, dejó que le instalaran prótesis en las mejillas, nariz y mentón para darle esa expresión de bulldog que lucía el Duce.
Además, le plantaron una calva que amplió exponencialmente su frente y que cubrió su nutrida cabellera.
La edición italiana de la revista «Vanity Fair» cuenta que el proceso de afeamiento incluyó una decisión del propio Luca Marinelli. Ya que es un sujeto delgado, decidió ganar peso y hacer ejercicio para desarrollar un físico maceteado como el de el Duce.
«Suspender mi juicio durante 10 horas al día durante siete meses (de grabación) fue devastador desde una perspectiva humana», contó el actor, quien es muy cuidadoso de su vida privada. De hecho, no tiene redes sociales.
Se sabe de él que nació en Roma, donde actualmente vive con su esposa, la actriz alemana Alissa Jung, a quien conoció cuando trabajaron en la película «María de Nazaret». Ella interpretó a la madre de Jesús y él, a José.
Marinelli no tiene una carrera tan destacada hasta ahora, aunque tuvo una pequeña participación en los filmes «La gran belleza» y «La vieja guardia», como Nicky de Génova.
Así fue
«Nuestro Mussolini es un perdedor, mezquino, cobarde, mentiroso, un poco Alberto Sordi (gran actor italiano) y un poco Tony Soprano», comentó el guionista Stefano Bises. La clave del personaje, afirma, fue retratarlo «casi simpático» al comienzo y luego mostrar su lado más feroz. «Con eso el espectador se siente mal por haber sentido simpatía por él», añade.
Cristián Garay, historiador e internacionalista de la Usach, habla de la personalidad de Mussolini, que en la serie es presentado como un fulano vulgar y ambicioso: «Era egocéntrico, impetuoso y viril. Un encantador de masas. Juan Domingo Perón, como agregado militar argentino, lo vio en acción y sacó de ahí el culto a la personalidad».
Añade que el Duce aprovechó el clima de descontento de la población hacia su sistema de gobierno parlamentario y las promesas incumplidas tras la Primera Guerra Mundial. Encabezó la llamada «Marcha sobre Roma», en 1922, consiguiendo llegar al poder. «Se apoyó en las milicias del partido, los camisas negras, y consiguió la confianza del rey, Víctor Manuel III. Formó el primer estado de corte nacionalista, antiliberal y fascista», afirma.
El historiador afirma que el líder orientó su política hacia un nacionalismo que reivindicaba el legado del imperio romano. «Antes era un país pobre, que exportaba millones de personas a Estados Unidos, Uruguay, Brasil y Argentina. En su primera época hizo mucha obra pública, luchó contra la mafia e hizo de Italia una potencia», afirma. Pero Mussolini «se engolosinó» con el poder: aplastó con energía a la oposición, comenzó aventuras militares desastrosas y se puso bajo el alero de su mejor alumno, Adolf Hitler. Así colaboró trágicamente en la Segunda Guerra Mundial.
Dicen que el tipo era un mujeriego.
«Cultivó el arquetipo del conquistador y eso se trasladó a su propia imagen. Efectivamente fue mujeriego y cuando fue asesinado estaba con su amante Claretta Petacci, quien lo acompañó hasta el final y quién corrió la misma suerte. Por lo mismo nadie tocó a su viuda, quien siguió teniendo el respeto de la gente».



