OHiggins marcha segundo en el torneo, detrás de Coquimbo, y ha utilizado 11 juveniles
El 13 de septiembre pasado, OHiggins adelantó sus festejos dieciocheros con un trabajado triunfo por 2-1 como visita sobre Palestino. La victoria elevó a los celestes al segundo lugar de la tabla, detrás del sorprendente líder Coquimbo, que por ahora les está dando el boleto a la Copa Libertadores, después de ocho años de ausencia. Una alegría que enorgullece en Rancagua cuando ven que su equipo es el que más canteranos ha utilizado en el presente torneo.
Además de ya haber cumplido con el minutaje sub 21 a siete fechas del final de la competencia, el Capo de Provincia también presume de haber hecho debutar a Joaquín Muñoz, que con 16 años (06-06-2019) es el jugador más joven de esta temporada entre todos los equipos de Primera División. El puntero derecho lleva 56 minutos en la cancha y es uno de los 11 juveniles a los que Francisco Meneghini ha echado mano, cinco de los cuales han estado en el proceso de la Roja Sub 20 de Nicolás Córdova.
Precisamente, Paqui asoma como el gran artífice de esta verdadera revolución que, con números sobre la mesa, demuestra que con jóvenes sí se puede pelear un campeonato, aunque el técnico celeste prefiere la humildad. «OHiggins es un proyecto que en cuanto al fútbol joven lleva muchísimo tiempo. Fernando Vergara lleva cerca de 15 años en el club y yo me encontré con una base muy sólida a la que sólo había que darle confianza y continuidad», afirmó el DT, que se hizo conocido como el espía de Marcelo Bielsa.
¿Cómo se produjo ese cambio de chip para darle tiraje a la chimenea, Francisco?
«Yo llegué al club en diciembre de 2024 y la verdad es que no hubo un cambio de chip. Se habló desde el comienzo de hacer un trabajo mancomunado entre primer equipo y fútbol joven. Apenas asumí, tomé contacto con Fernando Vergara y empezamos a intercambiar opiniones y yo a nutrirme de todo el bagaje que tiene él en el club. Y cuando comenzó la pretemporada delineamos de manera conjunta, también con los dirigentes, qué jugadores iban a tener espacio en el primer equipo».
Pero no siempre lo que se escribe en el papel resulta en la práctica…
«Exacto. Eso se sostiene o no sobre la base del rendimiento del jugador, tanto en los entrenamientos como en los partidos amistosos y luego en los encuentros oficiales. Pero acá hay una apuesta donde todas las partes intervienen, partiendo de que OHiggins es un equipo que invierte mucho en las menores».
¿Es muy riesgoso confiar en los juveniles en Chile?
«En OHiggins, en particular, creo que no hay ningún riesgo con los jóvenes, partiendo de la base de que cuando uno pone a cualquier jugador, sea joven o no sea joven, no siempre va a salir todo bien. Lo que yo digo es que acá hay mucha solidez detrás de la decisión de subir a un jugador al primer equipo. Hay mucho trabajo detrás, muchos filtros que se han pasado y eso me lleva a confiar cuando he decidido que los jóvenes jueguen. Creo que el riesgo sería improvisar o poner juveniles de los cuales uno no tiene mucha información».
Nicolás Córdova dijo que un futbolista debería estar maduro en lo físico y lo mental a los 18 años. ¿Concuerda con eso?
«No sé si exactamente a los 18 años, pero sí es verdad que los jugadores tienen que estar preparados antes de lo que lo están habitualmente en Chile. Esta temporada hemos tenido jugadores jóvenes de distintas edades, desde 16, como es el caso de Joaquín Muñoz, a jugadores quizás de 21 años, como Calderón y Tapia, que ya llevan más partidos. Pero sí creo que los jugadores jóvenes deben tener oportunidades y al mismo tiempo tienen que consolidar esas oportunidades, ganárselas. No solamente esperar que el espacio venga desde afuera, sino ellos mismos irrumpir y demostrar realmente que quieren ganarse ese espacio independiente de la edad que tengan».
¿Cómo lidia con jóvenes que tienen un ojo en la cancha y otro en las redes sociales?
«Creo que es muy importante la comunicación con el jugador joven. En OHiggins hay sicólogos, nutricionista y asistente social. Entonces es muy importante que el jugador reciba un mensaje de exigencia y contención de parte de todos. Yo entiendo que esta generación vive con redes sociales, pero es vital que sepan usarlas, poner límites y entender que eso no es todo lo que lo existe. Lo clave es que sepan administrar los límites para utilizar el tiempo en otras cosas».


