l Black Storm-Petrel
Negro y más grande que una golondrina, fue fotografiado en Chañaral de Aceituno.
Un grupo de aficionados a la observación de aves dio, por primera vez en nuestro país, con un Black Storm-Petrel, que anida en el hemisferio norte, en islas frente a California.
El sábado 25 de noviembre, los miembros de la ONG Redaves se embarcaron desde la caleta Chañaral de Aceituno, Región de Atacama, para captar aves pelágicas, es decir, que pasan buena parte de su existencia lejos de la costa.
Lo que al principio se pensaba era una mera golondrina de mar, al final era mucho más.
«Lo primero que se me vino a la cabeza fue una golondrina negra», cuenta Rubén Barraza (50), quien logró una de las mejores imágenes ese día. Rápidamente se dio cuenta que no calzaba con el tamaño, así que la observó mejor.
«Resultó ser una Black Storm-Petrel, primer registro para el país. Todo esto con ayuda de eBird Chile, que nos confirmó la especie después de unos días», comenta Barraza, quien comenzó a interesarse en las aves gracias a su práctica de pesca deportiva.
Freddy Olivares, también integrante de la red, comenta que «entre los pajareros usamos el término anglosajón lifer , que es la observación por primera vez en tu vida de una especie. La emoción que te genera un lifer es algo indescriptible», dice.
El observador cuenta que cuando estaban en el bote, a 20 millas de la costa, el ave cruzó veloz y ligera, porque mide unos 23 cm y era «una mancha negra volando muy rápido».
Freddy Olivares recuerda la emoción no sólo por haberla avistado, sino porque se sabía que su distribución llegaba hasta la frontera entre Ecuador y Perú. Ahora otros observadores están pendientes del tema y seguramente comenzarán nuevas investigaciones.
Leonardo Ugarte, integrante de Redaves y quien organizó la salida pelágica con su agencia Thucau Tur, en honor al nombre mapuche de los loros tricahues (Cyanoliseus patagonus), dice que «este hallazgo denota el aporte científico que se puede realizar mediante la actividad turística».
«Lo lindo de estas salidas es que uno tiene una idea de las aves que podría registrar, pero a veces la naturaleza nos sorprende», dice Ugarte.


