Los dos tripulantes descendieron en San Pedro de Atacama
Ex piloto de combate explica el cuidadoso método que sigue la institución en estos casos.
Un inédito operativo de emergencia tuvo que realizar personal de la Fuerza Aérea de Chile (Fach) este martes, cuando se percató de que en cielos nacionales, específicamente sobre Calama, volaba una pequeña nave sin autorización.
Como una de sus misiones centrales es proteger el espacio aéreo, una vez constatada la infracción, la Fach envió dos aviones que estaban en la región con la misión de interceptarla. Y tras unos minutos de espera, logró hacerla aterrizar. En su interior viajaban dos hombres.
Procedimiento
Para hacer descender el aparato en el aeródromo de San Pedro de Atacama, la Fuerza Aérea debió cumplir un estricto protocolo internacional establecido en el Manual AIP (Aeronautical Information Publication), que se puede ver en el sitio web de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).
En el documento (cuyos detalles completos se pueden ver en https://goo.su/6PUCm) se puntualiza paso a paso lo que se debe hacer y las consideraciones que deben tener las naves interceptoras frente a naves interceptadas, generalmente menores.
Por ejemplo, establece que en una primera fase «el piloto de la aeronave interceptora deberá aproximarse a la aeronave interceptada por detrás. La aeronave interceptora principal, o la única aeronave interceptora, deberá normalmente situarse a la izquierda (a babor), ligeramente por encima y por delante de la aeronave interceptada, dentro del campo de visión del piloto de ésta e inicialmente a no menos de 300 m de la aeronave».
Luego siguen los puntos de contacto con el piloto de la nave interceptada, ya sea por radio o de manera visual, y la guía de la nave interceptada hasta una pista segura.
Los detalles
Osvaldo Bahamondes, académico del departamento de aeronáutica de la Universidad Santa María y ex piloto Fach, aclara que interceptar una nave en vuelo «es una medida extrema y los únicos que están autorizados para hacerlo son miembros de la Fuerza Aérea».
Dice que todo el territorio está controlado, de modo que quien quiera volar debe establecer un plan de vuelo y así, en el trayecto, los radares pueden identificar la nave. «Pero de repente (en el radar) aparece un punto que no tiene la etiqueta», cuenta.
Cuando eso pasa, lo primero es averiguar qué está pasando, sobre todo si va a una altura que puede comprometer la seguridad.
El piloto agrega que la DGAC se comunica con esta nave desconocida «para preguntar intenciones y corregirle su rumbo, para que salga del área en que no debería estar». Eso lo puede hacer porque tiene acceso al espectro de frecuencias que se usan para las comunicaciones aéreas.
Pero puede ocurrir que no haya respuesta, entonces se le comunica a la Fach que hay «un tránsito desconocido en tal parte».
Cuando se le intercepta, explica el académico, la nave militar se acerca y llama al piloto por una frecuencia de radio. «Si no contesta, le hace un alabeo, es decir mueven sus alas, de tal modo que el otro piloto entienda que le están diciendo sígame y debe seguirlo», agrega.
También puede intentar establecer contacto visual de cabina a cabina. ¿Cómo? «Le indica con el pulgar hacia abajo que baje con el avión».
Aunque la Fach no entregó la precisión, Bahamondes cree que esta intercepción se hizo con aviones Super Tucano, pequeñas aeronaves de origen brasileño utilizadas para instrucción.
¿Por qué no un avión más poderoso, como un F16?
«Porque El F16 no tiene cómo formar al lado de un avión pequeño, por su gran velocidad. Sería como poner un Fórmula 1 al lado de una citroneta».
La revisión
Ya en tierra, este martes, los dos tripulantes fueron fiscalizados por carabineros de la Segunda Comisaría de San Pedro de Atacama y del OS 7 de El Loa.
Según la policía, tanto el piloto como su acompañante son adultos y chilenos. Luego de la revisión de la máquina ambos quedaron en libertad y se informó que el copiloto tiene antecedentes por tráfico de drogas, porte de arma prohibida y receptación, entre otros delitos.
Sin embargo, en la revisión no se hallaron ni sustancias ni objetos ilícitos.
Todo quedó en constancia en la Fuerza Aérea.
Los datos más específicos se manejan con reserva en los organismos involucrados.


