Tabla: cómo les fue a las 41 instituciones chilenas evaluadas
U. Adolfo Ibáñez sube puestos. Es un privilegio estar arriba siendo una institución tan joven, valora rector.
La consultora inglesa Quacquarelli Symonds acaba de publicar su prestigioso ranking de universidades QS 2026 para Latinoamérica y el Caribe. La medición, que comprende 492 instituciones de 26 países, ubicó a la Pontificia Universidad Católica de Chile en el primer lugar entre las universidades de la región.
La UC retoma así el primer puesto del ranking, que ya había ocupado en 2023, y logra avanzar sobre la U. de Sao Paulo, que lideró las últimas dos ediciones del listado.
La clasificación destaca el puntaje de la institución chilena en distintos indicadores (se pueden ver en topuniversities. com, https://acortar.link/3EWDsT).
De un total de 100 puntos, la UC obtuvo puntaje perfecto en reputación académica y reputación entre empleadores (superando a la U. de Sao Paulo en esta última área). También logró una evaluación muy alta en artículos científicos por facultad (96,8 puntos); académicos con doctorado (98,3); red internacional de investigación (99,8), que abarca la cooperación entre instituciones de distintos países; e impacto en la web (95,7), que mide en forma cuantitativa la capacidad de una institución para promover el intercambio de conocimiento científico y cultural en línea.
‘Rankings como éste solo confirman que la UC ha hecho bien las cosas en el pasado, lo que nos alegra y agradecemos, pero es indispensable sumar a este reconocimiento un compromiso a colaborar codo a codo con otras universidades de Chile, la región y el mundo, para enfrentar los complejos desafíos que enfrentamos hoy en día como sociedad', comenta Juan Carlos de la Llera, rector de la PUC.
Plantel joven
En total aparecen 41 universidades chilenas en el ranking, 11 de ellas entre las 50 mejores (ver tabla). Una de las que subió varios puestos fue la U. Adolfo Ibáñez (UAI), que avanzó al lugar 22.
‘En general, las universidades que aparecen son antiguas, llevan mucho tiempo. Para nosotros es un privilegio estar tan arriba en el ranking siendo una institución tan joven, apenas tenemos 35 años como universidad', destaca Francisco Covarrubias, rector de la UAI. ‘En Latinoamérica existen miles de universidades y el ranking solo contempla las mejores. Por lo tanto, hay un mundo muy grande fuera del ranking', agrega.
El punto fuerte de la UAI es la reputación entre empleadores. ‘Ahí somos número 11 a nivel regional, hemos tenido un alza sistemática y nos permite dar cuenta cuál es la vinculación que tenemos con el medio', plantea el rector.
Qué mejorar
‘Es una excelente noticia que una universidad chilena lidere este ranking, porque se vuelve un referente regional', opina Sergio Celis, académico de la U. de Chile e investigador en educación.
Sin embargo, no pierde de vista el bajón que sufrieron las instituciones latinoamericanas en el ranking QS global, publicado en junio pasado. ‘Tendieron a rezagarse en el comparativo mundial', recuerda.
La ubicación en este tipo de mediciones es fluctuante. ‘Este no es un estado al cual se llega, es una carrera permanente de mejoramiento y de competitividad mundial, de ser parte de estos circuitos de conocimiento', destaca el académico.
Mantenerse en esta carrera requiere un esfuerzo permanente, asegura. ‘Si uno mira dónde podríamos avanzar más para mejorar estos rankings, podríamos mencionar dos elementos claves: uno es la producción académica, que en Chile es muy alta para los recursos que tenemos. Mientras no invirtamos más en infraestructura, en investigación y en ciencia y tecnología, no vamos a despegar', advierte.
l otro punto que menciona es la internacionalización. ‘Cuántos estudiantes y profesores internacionales tenemos, y eso también implica esfuerzo en recursos. Es algo que por nuestra posición geográfica es más complejo que en otras regiones, pero no podemos descuidarnos. Ese intercambio con el mundo genera retorno', señala.
Mirada crítica
Pablo Lillo, investigador chileno en Sociología de la Educación de la U. de Uppsala, Suecia, sostiene que hay que mirar con cierta distancia las clasificaciones universitarias.
‘Reducen instituciones muy complejas a un número único. Una universidad no es un todo homogéneo: tiene facultades con tradiciones académicas distintas, realidades culturales específicas y misiones diversas. Ponerlas en una lista vertical da una falsa impresión de objetividad', plantea.
Una de las ideas principales que desarrolló en su tesis de doctorado sobre los rankings -que fue premiada en Uppsala- es que comparan el grado de acercamiento de las instituciones con el modelo universitario anglosajón, dejando de lado las particularidades de cada plantel.
Pone ojo en ciertos indicadores del QS. ‘La mitad de la ponderación depende de encuestas de reputación entre académicos y empleadores, que reflejan percepciones subjetivas de prestigio', concluye.



