Subasta de violín de Einstein expone que tocar un instrumento fortalece la conectividad cerebral

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Instrumento fue regalado por el físico hace más de 90 años

Escucho música y a veces me emociono hasta las lágrimas, dice médico que toca piano.

En Cirencester, Inglaterra, fue subastado un violín que perteneció a Albert Einstein. El instrumento de fines del siglo XIX fue confeccionado por la casa Anton Zunterer, de Munich, en 1894. Es de arce veteado fino, pintado con barniz marrón dorado y tiene tallada la palabra Linna, nombre con que el físico identificaba a su instrumento.
Historia
La historia de este violín cruza el siglo pasado. Einstein se lo regaló a su amigo Max von Laue en Caputh, Brandeburgo, el 29 de noviembre de 1932. Dos décadas más tarde, fue Max von Laue quien se lo obsequió a Margarete Hommrich, de Braunschweig, tatarabuela de la actual propietaria. Además, le entregó un sillín de bicicleta y dos libros de filosofía de Descartes y Spinoza, que también fueron incluidos en el remate.  En la puja de este miércoles, el violín y el sillín no recibieron la cifra esperada, mientras que los libros de los famosos filósofos fueron vendidos en 2.200 libras esterlinas, poco menos de 3 millones de pesos.
Faceta de artista
Aunque no es desconocida la afición musical del Premio Nobel 1921, este violín representa la seriedad con que tomaba su faceta artística, según la investigación realizada por Paul Wingfield. Este compositor y director de Estudios en Música del Trinity College de Londres certificó la autenticidad del instrumento de cuerdas, que durante media centuria formó parte de una reliquia familiar que solo servía como tema de sobremesa. No es casual que Einstein haya tenido un estrecho vínculo con la música, expresión artística que se vincula con la ciencia de múltiples maneras, y que también se transforma en un complemento para profesionales de diverso ámbito.
Violín
El violín no tiene referencias para generar una nota musical. De hecho, la ubicación de los dedos en el mástil sin trastes permite generar una gran variedad de notas musicales. Las notas básicas se hallan en las cuatro cuerdas del violín, y cada nota puede variar en altura según dónde se coloque el dedo. Este noble instrumento puede producir notas naturales, bemoles y sostenidos, lo que da un rango tonal bastante amplio y único
.
¿Hace bien?
Hace más de diez años que el médico cirujano Juan Pablo Moreno tiene clases semanales de piano, lo que ratifica la importancia que le da a la música en su vida. «Las personas tienen distintas formas de sentir placer: algunos el deporte, otros la tele, la comida y gente como yo, la música. De eso me di cuenta desde niño y he tratado de aprender a tocar instrumentos y cantar. Escucho música y a veces me emociono hasta las lágrimas», detalla. Apunta que «uno lee que hay evidencias de los efectos beneficiosos para la salud de la música, pero lo que a mí me parece obvio no sé si aplica a gente que la música no le provoca físicamente lo que me provoca a mi».
Culturas musicales
Asume que «hay culturas donde está más arraigado el hábito. Los alemanes particularmente, no me extraña que Einstein tocará violín. Hasta antes de que la música se grabara, solo había música en vivo».
¿Tiene algunas preferencias?
«No tengo un compositor preferido: Chopin, Bach, Gershwin, Rodgers y Hammerstein. Silvio Rodríguez. Hay voces femeninas me emocionan mucho: Ella Fitzgerald, Elis Regina, Laura Michelle Kelly».
Estructura cerebral
Andrés de la Cerda, neurólogo de la clínica Universidad de Los Andes, detalla que hay abundante evidencia científica para concluir que «la música ejerce múltiples efectos a nivel cerebral, modulando tanto la estructura como la función de diversas redes neuronales. La percepción y procesamiento musical involucran circuitos auditivos, motores, emocionales y de recompensa».
Sincronización
Añade que «el entrenamiento musical prolongado se asocia con alteraciones neurogenéticas que favorecen la neurogénesis y la neurotransmisión. El tempo musical modula el estado emocional y la conectividad cerebral: tempos lentos aumentan la potencia de las bandas Theta y Alpha en la región frontal, favoreciendo la relajación; mientras que tempos rápidos incrementan la actividad Beta y Gamma y la conectividad entre regiones frontales, temporales y occipitales, lo que se asocia con mayor activación y sincronización emocional».
Respiración
Esteban Correa, compositor y académico del departamento de Música de la Universidad de La Serena, asevera que «tocar un instrumento desarrolla coordinación, atención y respiración consciente. Pero sobre todo, enseña a escuchar: a concentrarse plenamente en algo a través del oído. Esta capacidad de receptividad de la escucha tiene un efecto meditativo que se puede extender a otras áreas de la vida, como la forma en que nos relacionamos con los demás».
Corteza cerebral

Agrega que «la música involucra muchas zonas del cerebro: desde el cerebelo, vinculado al ritmo y la coordinación, hasta la corteza cerebral, donde la escucha se hace consciente. También activa regiones relacionadas con la memoria, la emoción y las sensaciones físicas. Por eso la música puede conmovernos y anclarse tan profundamente en nosotros».

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