Megaobra del tipo molino o turbina debería estar funcionando completamente en noviembre
?Ministerio de Obras Públicas corrió con todos los gastos y no significará un aumento en los tags.
Un trébol arrancado de raíz.
En las intersecciones de las autopistas los ingenieros acostumbraban a diseñar soluciones que tenían «cuatro hojas», para evitar los semáforos y así no interrumpir el flujo de vehículos, pero si la suerte no cambia y de todas maneras se forman tacos, hay que entrar a picar.
Eso fue lo que pasó en Vespucio con la Ruta 68, donde en noviembre entraría en total funcionamiento un nuevo enlace, del tipo «molino» o «turbina». Es una megaestructura de un alto máximo de 13 metros y sinuosas plataformas que prometen desamarrar este gran nudo vial.
Para enfrentar este «molino» no hay que acometer a toda carrera como lo haría Don Quijote. Los conductores tienen que pensar distinto. La lógica implacable del trébol se acabó. He aquí algunos ejemplos «origen-destino»:
Poniente-norte. Si un conductor viajaba por la Ruta 68 desde el poniente y quería tomar Vespucio para dirigirse al norte o hacia el aeropuerto, debía pasar la intersección y, justo después de ella, virar a la derecha y comenzar a bajar por una rampa de una sola pista hasta desembocar en Vespucio para continuar su camino. Ahora se debe hacer de otra manera.
«Los vehículos que vienen desde la costa pueden conectar hacia el norte, aeropuerto-Las Condes, a través de uno de los ramales en altura que fue habilitado esta semana», cuenta Álvaro Hinojosa, gerente general de Autopista Vespucio Norte (AVN). El conductor debe salir a la derecha, antes de la intersección propiamente tal, y seguir hacia la izquierda por una gran plataforma circular en altura, que tiene dos pistas.
Norte-oriente. Si un conductor se trasladaba por Vespucio hacia el sur y quería ir al centro de Santiago, por ejemplo, debía pasar la intersección y, justo después de ella, virar a la derecha y comenzar a subir por una rampa que desembocaba en la Ruta 68 hacia el oriente. Ahora, antes de llegar a la intersección misma, deberá tomar la actual Salida 20 a la Ruta 68 y, al llegar a una bifurcación, continuar por la pista izquierda, que lo conducirá sinuosamente, mediante un paso bajo nivel, al oriente.
Sur-poniente. «Los que vienen desde el sur y quieren ir hacia la costa, deben tomar la nueva conexión bajo nivel, habilitada en septiembre», cuenta. Los conductores deben salir a la derecha, antes de la intersección, y continuar por la pista izquierda hacia el poniente.
Oriente-sur. Los conductores que provienen del centro de Santiago y quieren ir al sur, deberán salir a la derecha, siempre antes de la intersección propiamente tal, y comenzar a girar hacia la izquierda por el otro gran ramal o plataforma en altura.
Conexiones directas. «Los que vienen desde el norte, aeropuerto-Las Condes, y desean ir hacia la costa, cuentan con la salida a nivel hacia la Ruta 68», explica. Las conexiones norte-poniente, poniente-sur, sur-oriente y oriente-norte son las más simples del cruce. En todos esos casos, las salidas son las primeras a la derecha. Hinojosa pone otro ejemplo de este tipo: «Si se viene desde la costa, a través de una conexión a nivel, se puede tomar rumbo directo hacia el sur, hacia Maipú».
Ojo, que por el momento la conexión sur-oriente, desde el sur a Santiago centro, no está habilitada. «Si quisieran ir a Santiago Centro, se debe tomar un desvío por la misma conexión hacia la costa y volver a Santiago a través de un retorno, mientras se ejecutan los últimos detalles del empalme de esa conexión», explica.
Ramales
Probablemente lo más llamativo son los dos ramales que refuerzan el concepto de «molino» o de «turbina» del enlace. Un par de grandes círculos monumentales casi entrelazados. «Las estructuras curvas y en altura son de dos pistas por sentido, de 3,5 metros de ancho cada una, con un ancho total de más de siete metros. Los ingresos y salidas empalman en una pista más ancha de lo habitual. La velocidad permitida en el enlace es 50 kilómetros por hora», explica Hinojosa.
A metros de la intersección, las pistas de Vespucio aumentarán a cuatro y las caleteras tendrán dos, lo que mejorará la capacidad de esta vía.
Las obras cuestan US$ 91 millones, que son aportados por el Ministerio de Obras Públicas (MOP). «No consideran nuevos pórticos ni modificaciones de tarifas, ni la extensión del plazo de la concesión», explica en un comunicado la Dirección General de Concesiones (DGC) el MOP.
Cuenta que el nuevo enlace contiene algunas medidas que evitan la delincuencia. «Esta obra ha sido conceptualizada con mejoras que dificultan el actuar de antisociales, ya que se incluyen mejoras de capacidad en las conexiones, es decir, número de pistas, cámaras de vigilancia e iluminación», explica.


