La actriz de 33 años decidió vivir otras experiencias
Estudió un máster en escritura creativa, se atrevió a estar detrás de las cámaras y adoptó una perrita. Estoy muy contenta, aseguró.
Emma Watson ha estado alejada de la actuación desde 2019, año en que se estrenó el filme «Mujercitas». De acuerdo a lo que explicó en la edición británica de «Vogue», la actriz vincula este cambio con teorías astrológicas y también le encontró sentido con vivencias de sus amigos, quienes entre los 28 a 32 años experimentaron un quiebre o renovación en sus vidas. Lejos del cine, la intérprete ha estado en labores como dirigir un comercial para Prada y estudiar un máster en escritura creativa. Ya tiene una obra, pero aún no quiere dar detalles sobre ese proyecto.
«Como estoy en una carrera que avanza muy rápido, la decisión de tomarme el tiempo para hacer estas cosas me pareció una decisión muy importante», sostuvo a propósito de su alejamiento de Hollywood. «(Elegir) escribir, estudiar y ponerme detrás de la cámara fue aterrador para mí, porque nunca lo había hecho. Siempre había estado frente a la cámara», relató Watson.
Considerando que su trabajo como actriz comenzó cuando ella tenía 10 años, confesó estar «muy contenta» de haberse alejado de la actuación, «porque tengo la sensación de tener mi propia voz, un espacio creativo y soberanía de una manera que no creo haber tenido antes. Más autonomía».
«Estoy muy contenta de haber permitido que las cosas se complicaran por un minuto y realmente permitirme no saber (qué sigue), porque el conocimiento que he adquirido no lo cambiaría por nada», agregó.
En esta etapa, Watson disfruta de cosas «realmente estúpidas», como jugar pickleball y coleccionar stickers. También ha estado en terapia, aprendió a surfear sin mucho éxito y junto a su hermano, Alex, crearon una marca de gin.
Un ítem aparte es Sofía, la perrita callejera que adoptó durante un viaje a México y que, al momento de realizar la sesión de fotos para la entrevista, estuvo en el set. «Es lo mejor que he hecho en mi vida», afirmó. «Siempre juzgué a las personas que estaban realmente obsesionadas con sus mascotas y luego me convertí en una de esas personas. Es realmente vergonzoso? Ahora la miro (a Sofía) y pienso si tú eres feliz, yo soy feliz», reconoció. De hecho, en abril, cuando habló de su perrita en redes sociales, la definió como «un ángel más que una mascota».


