Culturalmente el vandalismo está bastante validado, lamenta Iván Poduje
Alcalde Desbordes anuncia instalación de una reja patrimonial y ordenanza que sancione daños al patrimonio.
A menos de un día de su reinauguración, la Fuente Alemana del Parque Forestal volvió a ser vandalizada. La escultura, creada por el alemán Gustav Eberlein e instalada en 1913 con motivo del centenario de la Independencia de Chile, amaneció el sábado con nuevos rayados de protesta, pese a haber sido completamente restaurada y entregada el viernes por Metro de Santiago al municipio capitalino.
La restauración forma parte del plan de recuperación del Eje Alameda y de los avances de la Línea 7 del Metro: se borraron cientos de grafitis, se limpiaron piezas de bronce y granito y se recuperaron detalles ornamentales. Sin embargo, a menos de 24 horas de su reapertura, volvió a ser atacada por desconocidos.
Desde la Municipalidad de Santiago, el alcalde Mario Desbordes condenó los hechos y anunció la instalación de una «reja patrimonial» para proteger el monumento durante las noches y en caso de manifestaciones.
«Es una reja lo suficientemente amplia en términos del espacio, para que la gente pueda entrar, disfrutar, tener una buena perspectiva del monumento, no una reja encima del monumento. Tiene que ser un cierre perimetral concordante con la calidad del monumento, de un muy buen nivel estético», detalló.
Desbordes agregó que desde el Gobierno Regional se comprometieron a financiar una restauración constante de la obra durante un año. «Equipos especializados van a ir retirando, limpiando, reponiendo lo que sea necesario. No es una pintura sobre los grafitis, es restaurar el monumento», precisó el alcalde, que también adelantó una ordenanza municipal «que sancione de manera drástica a los autores de este tipo de hechos».
El gobernador metropolitano Claudio Orrego también se refirió al acto de vandalismo: «Yo le quiero decir a esas personas -que son unos vándalos-, que no tienen derecho a lesionar el patrimonio histórico y cultural de nuestra región, y que los vamos a perseguir». Y agregó: «No duró 24 horas, y eso da cuenta que hay un grupos de antisociales que no entiende el respeto, que pide respeto para ellos, pero no son capaces de respetar lo que nos pertenece a todos».
Sin castigo
Desde una mirada urbanística, el arquitecto Iván Poduje atribuye estos hechos a un fenómeno cultural más profundo. «Culturalmente el vandalismo está bastante validado y políticamente también. Tenemos una coalición política que validó la destrucción de bienes públicos y artistas que se sacaban fotos frente a museos rayados. Esos referentes culturales influyen en jóvenes que consideran que está bien destruir y rayar monumentos», opina.
Para Poduje, la falta de sanciones agrava la situación. «No hay castigo. Siempre se mezclan expresiones políticas con violencia, y personas violentas aprovechan esa validación para ejercerla. Desde el estallido se ha idealizado la destrucción y eso ha tenido un efecto muy nocivo sobre generaciones más jóvenes», lamenta.
El arquitecto también cuestiona la efectividad de la proyectada reja patrimonial: «No son efectivas. Las rejas se pueden saltar. Sirven para proteger parques, pero no monumentos. Lo que se necesita es un trabajo cultural y aplicar multas reales. Hasta que eso no ocurra, no va a pasar nada».
Poduje apunta además al contraste con ciudades europeas. «No existe diseño urbano que proteja un monumento si vandalizarlo es impune. En Budapest o París los monumentos están al alcance de la mano, pero si los rayas, la policía llega en tres minutos y te pasa una multa de 250 euros. Si no la pagas, te quitan beneficios sociales. Es así de simple», subraya.


