Juan Pablo Sorin, ex seleccionado argentino de fútbol
El otrora lateral izquierdo recordó su experiencia en el Villarreal semifinalista de la Champions League con el entrenador chileno.
Si algo caracterizó siempre a Juan Pablo Sorin (49), el emblemático ex lateral izquierdo argentino, fue su frondosa cabellera que luce hasta el día de hoy. Pero una vez ésta desapareció y así lo cuenta ahora en Santiago, donde vino como Leyenda del Fútbol de la FIFA a ver los partidos finales del Mundial Sub 20.
«Yo debuté profesionalmente en Argentinos Juniors en septiembre de 1994 y, pocos meses después, Daniel Passarella me llamó a la selección argentina para jugar los Panamericanos del año siguiente, donde fuimos campeones. Ahí, de entrada, me dijo que me tenía que cortar el pelo si quería jugar en la selección y claro que lo hice. Era la selección. De hecho, el propio Gabriel Batistuta lo hizo para jugar el Mundial de 1998, no así Fernando Redondo y Claudio Caniggia. Fue una exigencia extraña pero cada uno tomó su decisión», cuenta Juanpi.
Usted se formó en Argentinos Juniors, fue multicampeón con River Plate, hizo historia en Villarreal y se retiró como ídolo en Cruzeiro. ¿De qué equipo se siente más identificado?
«Si me preguntan cuál es mi equipo, digo Argentinos Juniors, porque ahí me formaron como jugador y como persona. Pero la verdad es que me siento parte de todos los clubes en los cuales estuve. Usted nombra a River, por ejemplo, y vaya que teníamos un equipazo con (Enzo) Francescoli, (Eduardo) Berizzo, (Sergio) Berti, (Marcelo) Salas, en fin. Lo de Cruzeiro es especial porque es difícil que un argentino sea adorado en Brasil y yo lo fui. No sólo eso: fui elegido un año como el mejor lateral del fútbol donde están los mejores laterales del mundo. Incluso en equipos donde estuve poco, como en Barcelona, donde sólo jugué un año, hice lazos. De hecho, me llamaron del club para jugar por el equipo de leyendas y yo les dije que cómo me consideraban a mí leyenda jajajá».
En Villarreal sí lo fue. Nadie olvida en ese club la campaña que hizo el equipo que dirigió Manuel Pellegrini.
«Claro. Ese equipo fue el que de verdad inició una nueva etapa en el club. Fuimos terceros en la liga española 2004-2005 y llegamos a las semifinales de la Champions 2005-2006.»
Ahí cayeron ante Arsenal. Y tuvieron la posibilidad de empatar la serie, pero Juan Román Riquelme falló un penal. ¿Cómo se vivió eso en el camarín?
«Ese tipo de situaciones no se pueden describir. Más en esas circunstancias, donde yo creo que debimos llegar al menos a la final, porque jugamos mejor que Arsenal. Ese Villarreal era un equipo valiente, que siempre iba hacia adelante. Nadie recriminó a Riquelme por el penal perdido. Hubiese sido una tontería porque fue Román el que nos llevó a jugar esa semifinal».
¿Qué relevancia le da al trabajo del DT Manuel Pellegrini?
«La verdad es que yo tuve roces con Pellegrini en algún momento, pero es un buen entrenador, sin duda. Trabaja muy bien durante la semana».
¿Por qué se produjeron esos roces? ¿Fue por ponerse al lado de Riquelme quien estaba distanciado de Pellegrini?
«No, no fue por Román. Fue por cuestiones de grupo. Yo, la verdad, nunca fui un tipo obsecuente y sí muy temperamental, al que le gustaba decir las cosas, en especial si era por el bien del grupo, que es lo que buscaba yo y también Pellegrini».
¿Hablaba mucho o poco con él?
«Lo necesario. Yo tenía más cercanía con su ayudante, Rubén Cousillas, con quien había jugado en Argentinos Juniors».
Si hoy se encuentra con Pellegrini, ¿lo abraza, lo saluda protocolarmente, lo ignora?
«Lo saludo, como era nuestra relación entre dos profesionales del fútbol».
Pellegrini es visto en Chile como la mejor opción para volver a tener una selección competitiva a nivel internacional. ¿Usted lo recomendaría?
«Pellegrini tiene una trayectoria intachable que lo avala. Y llego hasta ahí, porque este es un tema de ustedes, los chilenos. Y no me meto en eso».
Con la selección argentina, usted fue campeón mundial Sub 20 en 1995. ¿Qué importancia le dio a ese título en su carrera?
«Mucha, no sólo por haber sido campeón, sino porque creo que participé en el inicio de un proceso estelar para el fútbol de mi país, que fue comandado por José Pekerman. Él fue el que inculcó en el jugador argentino la mentalidad ganadora y la solidaridad colectiva. Le dio valor y valores a los jugadores. Nos formó de verdad».
Desgraciadamente, en este proceso virtuoso para usted y para Argentina no tuvo fortuna en las Copa América y Mundiales adultos que jugó.
«Sí, eso para mí fue doloroso. En la Copa América 2004 nos ganó la final Brasil por penales y en los Mundiales 2002 y 2006, bueno, no tuvimos suerte.
En 2002, con Marcelo Bielsa, se fueron en la fase de grupos, y en 2006, con José Pekerman, quedaron eliminados por penales ante Alemania en cuartos. ¿Cuál dolió más?
«Mire, la verdad no me gusta mirar el pasado y buscar explicaciones a cosas que pasaron. Toda eliminación de un Mundial es igual de dura. Yo prefiero quedarme con la alegría de haber jugado dos Mundiales con figuras como Batistuta, (Ariel) Ortega, (Juan Sebastián) Verón, (Diego) Simeone, Riquelme y el propio (Lionel) Messi. Lo demás ya no importa».


