A uno lo comparan con Cristiano Ronaldo y el otro está valorado en apenas 600.000 dólares
Othmane Maamma y Yassir Zaribi ganaron el Balón de Oro y de Plata del Mundial, respectivamente, luego de su actuación de ensueño en la final contra Argentina. Uno fue goleador del torneo y el otro, el que dio más pases de gol.
Llegaron a Chile como dos desconocidos para participar de la Copa del Mundo Sub 20 y terminaron dándole el título mundial a su país, Marruecos. Othmane Maamma y Yassir Zaribi, ambos de 20 años, se aburrieron de hacer goles y pases de gol (habilitaciones) durante todo el torneo y lo repitieron en la final, donde vencieron 2-0 a Argentina con dos goles de Zaribi, uno de ellos tras una jugada mágica de Maamma.
A Othmane lo compararon con Cristiano Ronaldo cuando llegó al Watford de Inglaterra, en julio de este año a cambio de US$ 600.000 desde el Montpellier de Francia, el país donde nació. La comparación no es sólo por su juego, sino también por su seguridad a la hora de declarar. «Juego para jugar, para dar placer. Hay gente que viene a ver un espectáculo. Eso es lo bueno del fútbol. La gente está sentada, y uno debería hacer que se levante», dijo, en la previa de la final. Y vaya que lo hizo: se adueñó de la banda derecha del ataque marroquí y entregó cuatro asistencias en todo el Mundial, que le valieron para ser el mayor asistidor del campeonato. La última, en la gran final ante Argentina, un centro desde la banda derecha que sacó en el momento justo para encontrar a su compañero Zabiri.
Este último marcó los dos goles de la final y llegó a cinco anotaciones en total, para ser el máximo goleador de la cita. Y aunque en el fútbol los goles siempre son lo que más valor tienen, su precio de mercado es de apenas US$ 600.000, lo mismo que costó su compañero al llegar al Watford y muy por debajo de varios jugadores de la liga chilena, por ejemplo.
«Zabiri es uno de los jugadores que se hicieron un nombre en este Mundial», resumió sobre el goleador su DT, el belga-marroquí Mohamed Ouahbi. «Él, junto a varios de sus compañeros, lucharon por venir al Mundial, pero sus clubes no querían, hasta el último minuto no quisieron dejarlos venir. Recuerdo una discusión con Zabiri en el último momento, en la que me dijo: Entrenador, lo intentaré de nuevo. Fue a ver al técnico y al capitán de su club para decirle: Quiero ir al Mundial. Y su entrenador le dijo: Vale, pero te arriesgas a perder tu puesto. Y él les dijo: Volveré como máximo goleador del campeonato mundial y seré el primer delantero. Y lo cumplió, así que se lo merece, porque son jugadores que se sacrificaron para estar aquí con nosotros», contó el entrenador campeón del mundo sobre el jugador de 20 años que juega en el humilde Famalicão de Portugal.
Su club marcha en un sorprendente sexto lugar en la liga de su país, y seguramente estarán más que contentos con el rendimiento de su joven delantero en tierras chilenas. Igual de contentos como se mostró la pareja de amigos en la premiación, donde recibieron el Balón de Oro y Balón de Plata como el mejor jugador (Maamma) y segundo mejor jugador (Zabiri) del Mundial. Antes de bajarse, y tras mostrar juntos sus premios junto a la medalla de campeón, se fundieron en un abrazo que duró varios segundos.


