En el difícil horario vespertino estos rostros aprueban con distinción.
En la columna anterior definimos a las más destacadas figuras del segmento matinal, por lo que hoy corresponde hablar de quiénes brillan en nuestra TV entre el almuerzo y la once-comida. Vaya el reconocimiento para un opinólogo que sufre en su pega, una abogada que mira hacia nuevos rumbos profesionales, un experto en reptilianos y temas afines que ahora ameniza la sobremesa, la cabellera más despampanante del circuito y un vidente que deja a todos con la boca abierta. Esta es mi selección del horario P.M.
Michael Roldán («Sígueme», TV+).
El ex Guagüito surfea con pericia y prestancia el programa con más fuego amigo de nuestra parrilla televisiva. Pese al denso clima laboral que traspasa la pantalla, se da maña para aportar puntos de vista y elaborar conjeturas, siempre sentado al lado de la espectacular (en todos los sentidos de la palabra) Daniela Aránguiz.
Carmen Gloria Arroyo («Carmen Gloria a tu servicio», TVN).
Aunque ya renunció a esa señal, en la que continuará hasta el próximo 31 de diciembre, no se puede negar que es la carta femenina más poderosa de un canal que desde la partida de Karen Doggenweiler se ha ido despotenciando progresivamente en ese ítem de su área de rostros. Sigue la fuga de talentos del bello sexo en el canal de todos… los problemas financieros.
Juan Andrés Salfate («La hora de jugar», Mega).
Con Joaquín Méndez en Perú, grabando pruebas para «El internado», el hombre de «Maldita sea» y de las conspiraciones se ha reposicionado en un horario que no le era para nada familiar, el vespertino. Ya sea compartiendo con Laura Prieto o con Latife Soto, Salfate incursiona en un espacio misceláneo y livianito por el que nadie habría apostado para su perfil.
Paulina Rojas («Plan perfecto», Chilevisión)
La varias veces repatriada periodista (desde México, país que no le ha alterado el acento ni en un solo modismo, como a otras) ha sido un bombazo en el franjeado hoy conducido por Eduardo de la Iglesia. Integrando un panel formado por gente con la que, como señalé en una columna anterior, compartiría a ojos cerrados en un carrete, Paulina es el alma de la mesa.
Pablo Canaliza («Hay que decirlo», Canal 13).
El nombre real de este vidente es Pablo Miranda. Independiente de si usted cree o no en estas habilidades paranormales, convengamos en que, como personaje televisivo, ha sido todo un acierto, al intentar comunicar a famosos y famosas con seres queridos que ya han partido a otro plano. Estamos ante una verdadera ouija de carne y hueso.


