Doctor en Derecho e Informática analiza el caso de la venta de dinamita por Instagram
Operativo en Calama incluyó tres allanamientos y la incautación de 99 detonadores, municiones y partes de armas.
En Calama, dos personas fueron detenidas por ofrecer emulsiones de dinamita a través de Instagram. El procedimiento, a cargo del OS7 de Carabineros del Loa, se desarrolló tras una investigación que permitió identificar el perfil de los vendedores, contactarlos mediante un agente encubierto y concretar la detención.
Las emulsiones de explosivos son materiales usados en minería y obras civiles para realizar tronaduras controladas. Se trata de una mezcla química más estable que la dinamita tradicional, pero con el mismo poder detonante, por lo que su uso y transporte están estrictamente regulados por ley.
El general Cristián Montre, jefe de la Zona de Carabineros Antofagasta, explicó que fue un procedimiento policial que se inició a raíz de una investigación generada por personal de la Sección OS7 de Loa, principalmente en la ciudad de Calama.
«Se logró establecer que dos personas se encontraban comercializando, a través de las redes sociales, emulsiones de explosivos; emulsión de dinamita», dijo Montre.
Tras varias diligencias, los funcionarios del OS7 simularon una compra. «Mediante un agente encubierto, generamos una reunión con estas personas para concretar la venta del producto. En ese momento se logró la detención, encontrando al interior del vehículo doce emulsiones de dinamita de distintas especies relacionadas con explosivos», detalló Montre.
Las detenciones derivaron en una serie de allanamientos. «Además, se efectuaron distintos allanamientos autorizados por el Juzgado de Garantía respectivo, lo que permitió encontrar más emulsiones de dinamita, municiones y partes de armamento de fuego, lo que da cuenta de la gravedad de los delitos por los cuales estas personas fueron formalizadas», añadió Montre.
En total, Carabineros incautó cuatro cartuchos de emulsión, 99 detonadores, mechas lentas, aceleradores, municiones y un cargador de pistola, elementos sometidos a peritaje por el GOPE. Los detenidos, ambos chilenos y sin antecedentes, quedaron en prisión preventiva por infracción a la Ley de Control de Armas y Explosivos.
El rastro de las redes
«La sensación de anonimato en redes sociales es una ilusión. Cada publicación deja un rastro digital y una responsabilidad penal», afirma Pedro Anguita, abogado y doctor en Derecho e Informática por la Universidad Complutense de Madrid.
Especialista en derecho digital y protección de datos personales, Anguita observa que casos como el de Calama reflejan una exposición creciente de delitos en espacios digitales. «Muchos usuarios creen que lo que ocurre en redes es efímero, que se borra o que nadie los verá. Pero cada interacción queda registrada. Publicar o negociar algo ilegal deja evidencia suficiente para una investigación penal».
El abogado sostiene que la incomprensión de los límites legales en internet atraviesa generaciones. «No es solo un tema de jóvenes. La idea de que las redes sociales son privadas o ajenas a la ley está extendida. Y eso las convierte en un escenario fértil para conductas que antes se ocultaban y hoy se muestran con total naturalidad».
Anguita explica que la trazabilidad digital y la cooperación entre plataformas y autoridades han cambiado el panorama de la investigación criminal. «La red no es un refugio. Las plataformas pueden entregar registros, direcciones IP y mensajes directos cuando existe una orden judicial. Eso permite reconstruir con precisión cómo se coordinan estas transacciones ilegales».
El caso de Calama, concluye, muestra la convergencia entre crimen tradicional y exposición digital. «Antes, el tráfico de explosivos o armas ocurría en la clandestinidad. Hoy algunos lo exhiben en espacios públicos, convencidos de que están protegidos por la pantalla».


