Jorge Ugalde fue formalizado por el supuesto crimen del fotógrafo y sus dos hijos
Tanto la Fiscalía Oriente como la ex mujer de Eduardo y madre de sus mellizos creen que el móvil del asesinato es económico.
El 18 de octubre, día del asesinato de su ex marido -el fotógrafo Eduardo Cruz Coke Japke- y de sus dos hijos (17 años), Carolina Grellet estaba en Bariloche, haciendo un curso de plantas patagónicas, la otra pasión de la sicóloga y académica. El detalle lo cuentan sus abogadas para graficar la buena relación que existía entre la ex pareja. Cuando los niños se quedaban con él, ella estaba muy tranquila.
Libertad Triviño y Vivian Lennon representan a Carolina en la causa que lidera la Fiscalía Oriente para esclarecer el triple crimen. Hasta ahora el único detenido es Jorge Ugalde Parraguez -marido de Trinidad Cruz Coke, la única hermana de Eduardo- quien fue formalizado este martes por tres delitos de homicidio calificado en contexto de violencia intrafamiliar con las agravantes de alevosía y premeditación conocida. Quedó en prisión preventiva y el tribunal fijó un plazo de 180 días de investigación.
La primera versión. Carolina, dicen sus abogadas, jamás creyó la tesis de un parricidio y posterior suicidio, como se informó en un primer momento. El día del funeral de sus mellizos, el 22 de octubre, le dedicó cariñosas palabras a su ex marido y lo describió como «el mejor padre que pudieron tener sus hijos».
El móvil y el patrimonio. La sicóloga siempre apuntó a un móvil económico detrás del horrible crimen. «Existía una disputa por la participación y los derechos hereditarios de una sociedad de la familia Cruz Coke», describe la abogada Triviño.
La sociedad en cuestión se llama Inversiones e Inmobiliaria Cruz Coke Japke Limitada, formada el 4 de octubre del 2014. El socio mayoritario (83,6%) era Eduardo Cruz Coke Madrid, padre del fotógrafo, quien aportó las cuatro propiedades registradas a su nombre: un terreno en La Cañada, La Reina, donde se cometió el asesinato, y tres departamentos en Santiago Centro.
El resto del capital social se repartían entre su señora, Herta Japke Thieme (4,6%), su hija Trinidad (7%) y el marido de ésta Jorge Ugalde (4,8%).
La abogada explica que «tras la muerte de los papás, Eduardo ingresó a la sociedad por herencia. El año pasado empezó a solicitar de manera categórica que Jorge saliera de la sociedad y que se igualara su participación a la de su hermana, quien había quedado como tutora de la sociedad».
La insistencia. En marzo de este año el fotógrafo le insistió a su hermana y su cuñado que regularizaran la situación. La idea era pagarle a Ugalde su parte y que la sociedad quedara repartida en partes iguales entre él y Trinidad.
«Le comentó a Carolina que quería dejar asegurados económicamente a sus hijos, que estaban en una situación de discapacidad. Había hablado con abogados y había borradores de cómo quedaría la sociedad. Incluso le pasó uno de ellos a su ex mujer para que estuviera al tanto».
Esos borradores, afirma Triviño, contaron con el beneplácito de Trinidad y su marido. Sin embargo, nunca llegaron a firmarse.
El terreno. En el terreno en la calle La Cañada hay tres casas. En la más grande vive Trinidad, justo detrás vivía su hermano fallecido. La tercera propiedad -más cerca de La Cañada- se arrienda (ver más imágenes en https://acortar.link/grWfRV).
«Es un paño muy grande. Al momento de crear la sociedad estaba avaluado en $500.000.000, hoy su valor asciende a $1.200.000.000. A eso hay que sumar el avalúo de otros tres departamentos. Nosotras creemos que esta presión económica que ejercía Eduardo para asegurar la situación económica de sus hijos puede ser un motivo plausible para que se cometiera este delito», agrega Libertad Triviño.
La pistola de juguete. Durante la formalización, los fiscales de género y flagrancia, Carolina Remy-Maillet y Francisco Lanas, también expusieron la disputa económica como posible móvil del crimen.
Además, describieron que el día anterior al asesinato, Ugarte compró una pistola plástica de juguete y una máscara de Halloween. Que el asesinato ocurrió alrededor de las 15 horas del sábado 18 y que después de las 19 horas llamó a Carabineros para denunciar que supuestamente había ocurrido un robo.
Pese a que ese día Trinidad estaba en Pichilemu, la Fiscalía la citó a declarar en calidad de imputada. «Hay muchas aristas que se deben profundizar para determinar una posible coautoría, por lo tanto, no podemos descartar la participación de nadie», dijo la fiscal Remy-Maillet.
El arma utilizada aún no ha sido encontrada. La persecutora detalló que el 27 de octubre pasado secaron una parte del canal San Carlos para buscar un paquete que Ugalde arrojó al agua, tal como lo muestra una cámara de seguridad.
En Urgencias. Las abogadas dicen que existía un antecedente previo al crimen del 18 de octubre. «En noviembre del año pasado Eduardo debió ingresar a Urgencias por un cuadro de envenenamiento. Llegó en muy malas condiciones tras consumir un alimento que le había enviado su hermana y que se lo entregó el señor Ugalde. Él nunca hizo la denuncia, pero le contó a Carolina y a sus amigos. El imputado dice que fue una intoxicación, pero fue un envenenamiento. Nosotras creemos que la situación económica fue la presión que gatilló el asesinato».
¿Por qué siguió viviendo en el mismo terreno?
«La verdad es que Eduardo pasaba muy poco tiempo en La Cañada. Carolina le habilitó una pieza en su casa de Isla de Maipo, Eduardo pasaba mucho tiempo allá para estar con sus hijos y para llevarlos a rehabilitación a la Teletón».
Carolina no fue a la formalización, aunque se mantiene al tanto de lo que ocurre a nivel investigativo. «Ella está destruida, porque perdió a las tres personas más importantes de su vida de una manera brutal, con un nivel de crueldad inhumana».
Las últimas vacaciones de verano las pasaron los cuatro juntos en Río de Janeiro. «Ellos eran una familia y hacían todo por ver felices a sus hijos», afirma Triviño.
«Existía una disputa por la participación y los derechos hereditarios de una sociedad de la familia Cruz Coke», Libertad Triviño, abogada


