¿Ganó la derecha? «Si sumamos a los tres candidatos del sector, sí hubo una victoria, pues en conjunto superan el 50% de los votos. Y si a esa votación se le agrega una parte de los sufragios de Parisi, Kast podría imponerse en la segunda vuelta con cierta holgura», opina la doctora en sociología Stéphanie Alenda sobre las elecciones presidenciales de este domingo.
La investigadora de la Universidad Andrés Bello, quien dirige el núcleo Milenio Crispol, apunta a que la verdadera sorpresa fue la distancia del candidato republicano respecto a sus pares. «Consiguió marcar una ventaja clara sobre los otros dos aspirantes de su sector, Johannes Kaiser y Evelyn Matthei, lo que refuerza su liderazgo interno más de lo que habría permitido un escenario de competencia ajustada, como el empate técnico que varios sondeos proyectaban entre los tres candidatos», advierte
Alenda, de nacionalidad francesa, fue editora del libro «Anatomía de la derecha chilena: Estado, mercado y valores en tiempos de cambio» (2020).
¿Hay una caída de la derecha tradicional?
«La abrupta caída de la candidata de la derecha tradicional -quien comenzó la carrera con un escenario inicialmente favorable y terminó relegada al quinto lugar (en referencia a Matthei)- se explica, en gran medida, por una campaña marcada por giros erráticos y desaciertos comunicacionales. Su estrategia, claramente reactiva a las encuestas, expuso una falta de coherencia que terminó erosionando la imagen de moderación y capacidad de gobernabilidad que pretendía proyectar.
¿Cómo es el perfil de la derecha de Kast?
«En esta elección Kast ha logrado proyectarse como un actor institucional. Su discurso se ha vuelto más sobrio y se articula en torno a los valores liberal-conservadores tradicionales, así como a la defensa del orden y la autoridad propios de la derecha tradicional. No se ha apartado en ningún momento de ese libreto».
¿Significa esto que la gente ya no vota por ideologías?
«En la actualidad son pocos los ciudadanos que se sienten realmente representados por los partidos políticos. En este escenario, el voto obligatorio funciona como una fuerza que empuja a participar a personas que, de otro modo, se mantendrían al margen de la política y simplemente no acudirían a las urnas. El sorpresivo segundo lugar de Kast tampoco puede entenderse únicamente como un respaldo ideológico -o, en todo caso, solo de manera parcial-, especialmente considerando el tono que marcó su campaña. Más bien, su ascenso responde a un voto motivado por las emergencias de Chile: promesas de acción rápida frente a la crisis de seguridad, social y las dificultades económicas. Se trata de un electorado que percibe que los problemas más urgentes del país no han sido enfrentados con suficiente determinación por los gobiernos anteriores y, en particular, por la administración actual. Frente a esa sensación de abandono, la oferta de soluciones inmediatas terminó resultando más atractiva que cualquier adhesión doctrinaria.
¿Hacia dónde se podrían dirigir los votos de Parisi?
«Aún es difícil saberlo con certeza, pues Parisi encarna otro tipo de sensibilidad política. Su discurso se inclina hacia la derecha en materia de valores de mercado, individualismo y defensa de la propiedad, además de promover una línea de mano dura. Sin embargo, combina estos elementos con una ideología socioliberal más delgada, que también valora un Estado fuerte y protector. Su mensaje interpela a individuos que confían en el mercado, pero desconfían profundamente de las instituciones políticas. Son ciudadanos que no se sienten representados por la política tradicional, lo que explica la eficacia de la conexión directa a través de redes digitales.