«Decirles a los terroristas de las encuestas: qué vergüenza. Nos manipularon las encuestas. De hecho yo creo que perdimos bastante con esto que decían que era voto perdido». Así comenzó su discurso Franco Parisi tras los resultados de las elecciones este domingo. El candidato del Partido de la Gente fue la sorpresa de la noche con 19,68% de las preferencias (más de 2.500.000 de votos), quedado en tercer lugar. Una realidad muy distante a la que publicaron instrumentos de medición de opinión pública como Cadem, Criteria y La Cosa Nostra, que contemplaban a Parisi en el quinto puesto, con el 5 al 11% de los votos.
¿Perdieron la brújula? Cristóbal Bellolio, doctor en filosofía política y académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, no es tan categórico.
«Todas las encuestas dijeron que primero iba a salir Jara y después Kast y eso ocurrió, pero las magnitudes, el termómetro, eso es lo que hay que afinar. En lo que se equivocaron algunas es que pensaron que Kaiser le respiraba en la nuca a Kast y no era así. Era Parisi la fuerza que estaba creciendo. La encuesta Activa sí lo situaba en tercer lugar. Pero varios encuestólogos dijeron que podría darse el caso de que estuviéramos subestimando al electorado de Parisi, al electorado que llamamos obligado, que es el que se diferencia del que antes iba a votar sin estar obligado».
En las elecciones de 2021 Parisi también sacó tercer lugar.
«El gran ganador hoy sin duda es Juan Antonio Kast. La segunda noticia es la mala votación de Jara y la tercera noticia es Parisi como el fenómeno que pareciera estar demostrando una fuerza anti establishment, anti casta política, anti casta empresarial, que no se define ni de izquierda ni de derecha, que juega en otro eje. Juega en un eje contra las élites establecidas. Hoy las élites económicas están con la derecha y las élites políticas están en el Gobierno. El único que habla contra las dos élites es Parisi. Parisi no habla tanto de temas valóricos».
¿No pesaron temas como la deuda por pensión alimenticia, por ejemplo?
«No. Por el contrario, en el momento actual, cosas que antes se veían muy mal, hoy no se ven tan mal. Hoy el voto de Parisi, principalmente masculino, debe considerar que eso no afecta en nada su figura política. Los politólogos estamos mirando mucho la política en el eje izquierda-derecha, lo que quizás no hemos visto con tanta claridad es esta cuestión más populista de pueblo contra la elite. Parisi es súper exitoso en tocar la tecla de una clase media contemporánea, que le gusta ir al mall, que le gusta sacar los retiros para comprar el auto, la que vive endeudada. Ese pueblo que se siente perjudicado por las élites políticas y económicas hay que mirarlo con más atención».
¿Cómo afecta la votación de Parisi en la segunda vuelta?
«Jara quedó incluso bajo las expectativas de su propio comando (28%), quedó bajo el promedio de aprobación del Gobierno histórico de estos cuatro años y muy por debajo del voto histórico del Apruebo del 2022 que sacó 38%.
Para ella la situación es complicada y está obligada a salir a buscar al votante de Parisi. Eso es complejo, ella representa uno de los dos polos que Parisi siempre ha criticado con su dicho ni facho ni comunacho. El votante aspiracional de Parisi culturalmente no tiene nada que ver con el votante que la izquierda atesora. Va a ser interesante ver cómo Jara va a tener que parisizar su campaña para ir a hablarle a ese 19% de electores sin los cuales no tiene ninguna chance. De Kaiser no va a sacar votos y de Matthei muy pocos, podría ser uno de cada cinco, pero no le alcanza».
Kast no necesita más.
«En vez de tener un empate técnico entre los candidatos de la derecha como alguna vez se dijo, Kast le sacó más de diez puntos a su más cercano perseguidor de la derecha. Nunca estuvo realmente amenazado. Kast hoy está súper consolidado, a medio paso de ser el próximo presidente de la República. La segunda vuelta debiese ser un trámite.
Los candidatos de derecha suman más del 50% y hace mucho tiempo que no ocurría algo así. Es más, si la derecha hubiera llegado con un candidato único a la elección, habría ganado en primera vuelta. Eso se explica por factores globales y locales».
¿A qué se refiere?
«En el mundo se está generando lo que algunos llaman un backlash cultural, una reacción conservadora y autoritaria frente a lo que se concibe como un progresismo que ha corrido demasiado el cerco de lo permisible y que dejó a la derecha sin poder decir lo que piensa. Todo el discurso woke (corriente contra las injusticias sociales y discriminaciones) está en retirada. Hay un segundo factor que es el local, que tiene que ver con que en Chile envejecieron muy mal el estallido social y el proceso constituyente y quienes siempre estuvieron en contra fueron los de la derecha. Además, a nivel global se está dando un ciclo oposicionista: el que tiene no mantiene, el que gana es el desafiante. Coincide que esta ola de derecha justo hoy está en la oposición. Estos tres factores se juntan y hacen difícil que la derecha no gane la presidencial».
¿Cómo queda la figura de Jeannette Jara?
«Hizo la pega, que el oficialismo llegara a segunda vuelta. En febrero el oficialismo no tenía a nadie y fue capaz de inventar a Jara, quien después de ganar la primaria fue capaz de consolidar bajo su nombre a prácticamente el tercio de chilenos que apoya al Gobierno. No sé si se le puede pedir más».