Matías Rodríguez se separó después de 23 años de matrimonio y se quedó a vivir en Melipilla
El defensa más goleador en la historia de la U,jugará este domingo su último partidocomo profesional.Ahora me voy en paz, dice el futbolista de 39 años, que quiere ser DT.
Este domingo 23 de noviembre Matías Rodríguez se despedirá, ahora sí que sí, del fútbol. El defensa más goleador en la historia de Universidad de Chile, con 57 tantos, se pondrá por vez final la camiseta de Deportes Melipilla, cuando los potros reciban a Real San Joaquín y en las tribunas del estadio Soinca ojalá estén sus hijos. «El club me está ayudando para traerlos y así puedan estar en este último partido. Espero verlos prontito», dice el oriundo de la localidad trasandina de San Luis.
De seguro, la despedida será en familia y lejos del glamour al que el defensor formado en Boca Juniors estuvo acostumbrado desde que el 2006 debutó en el Barcelona ecuatoriano. El Linz de Austria, Nacional de Uruguay, la Sampdoria italiana y Gremio en Brasil supieron de su despliegue y potencia, que alcanzó su peak con los nueve trofeos levantados en la U, entre ellos la Copa Sudamericana del 2011. Pero aunque sean otros tiempos, el ex seleccionado argentino anticipa que este adiós lo pillará, ante todo, en paz.
¿Por qué eligió a Melipilla para el final de este ciclo?
«Porque fue el club que se interesó en mí cuando volví a entrenar. Me hicieron sentir muy cómodo y generé tantos lazos que escogí a esta ciudad donde rearmé mi vida».
¿Se va tranquilo del fútbol?
«Ahora sí. La primera vez me retiré a los 35 recién cumplidos. Estuve casi dos años sin jugar y ahora me doy cuenta de que ese primer retiro fue apresurado. Así es que cuando le dije a mi familia que me debía esta revancha, ellos me apoyaron. Por eso jugué estos últimos dos, pero ya es suficiente. Con 39 creo que está bien. Ahora me voy tranquilo y en paz».
¿Y se quedó a vivir en Melipilla?
«Melipilla es muy tranquilo. Estoy viviendo acá hace como cuatro meses y me instalé, literalmente, atrás del estadio. Bien cerquita todo».
¿De qué piensa vivir ahora?
«Formé una escuela de fútbol en Melipilla, donde ya estamos trabajando hace casi tres meses, y pronto partiremos con un proyecto, algo de alto rendimiento, en Malloco. Además, estoy tratando de validar mi título de entrenador para poder dirigir. Estamos avanzando en esos temas y ver si se abre alguna ventanita por ahí».
Hace poco contó que se separó de Lucía Colacilli. ¿En Melipilla vive solo?
«Sí, acá en Melipilla estoy solo. Cuando quise volver a jugar y estaba haciendo lo que más me gusta, también estaba dejando a mi familia y, por consecuencia, decidimos hacer el camino por separado con mi mujer, que se quedó a vivir en Argentina».
Debe haber sido difícil después de 23 años de matrimonio…
«Obviamente, al principio costó un montón, sobre todo por no estar con mis hijos (Felicitas y Juan Martín), por no estar con mi pareja. Hoy lo tengo un poco más asimilado, pero siempre extraño a mis hijos y es muy duro, es imposible no extrañarlos todos los días. El que tiene hijos sabe, y si lo tiene lejos, sabe lo difícil que es. El no estar para ellos cuando necesitan un abrazo o estar con ellos, solamente al lado, sentado, sin hacer nada. Eso fue lo que más me dolió».
¿Viaja a verlos o ellos vienen a Chile?
«Cada vez que se puede, viajamos, tanto ellos como yo. Pero es difícil, por el colegio y porque, bueno, la mamá también trabaja y se hace más complejo. Normalmente, estuve viajando yo más seguido, pero esperemos que puedan venir para este último partido».
¿Y no ha pensado en una despedida más grande como la de Montillo?
«Sí, lo tengo pensado. Incluso, hay una productora de Argentina que ya está acá en Chile para tener las primeras reuniones y gestionar la despedida».


