La vida del ingeniero comercial Matías Novoa Echaurren (50) dio un giro radical cuando dejó su empleo y se autoexpatrió. Novoa quería una experiencia internacional que su trabajo en Chile le prometió y no cumplió. En diciembre de 2007 voló a Australia para realizar un MBA en la Universidad de Melbourne.
El plan académico pronto se transformó en un proyecto de vida. Tanto él como su esposa quedaron maravillados con el país. Durante el MBA, una multinacional australiana le ofreció integrarse a un programa de liderazgo. La empresa lo patrocinó con una visa y luego lo envió a encabezar varias divisiones en Nueva Zelanda.
De vuelta en Sídney, postuló a la residencia permanente en Australia, trámite que demoró cerca de dos años y medio. Luego llegaron los hijos. Cuando nació el mayor -ya como ciudadano por ser hijo de residentes-, la familia solicitó la ciudadanía.
En Australia, Novoa se certificó como health coach, además de contar con acreditaciones en nutrición y fitness. Como fundador de Kinu Coaching, una plataforma online, se ha dedicado desde 2017 a ayudar a personas mayores de 40 años a perder peso y transformar sus vidas. Hoy lo siguen 125.000 personas en Instagram (@matias_health_coach) de diferentes partes del mundo.
Con su esposa compraron un departamento en Sídney por 700.000 dólares australianos, aunque más tarde lo vendieron.
«Hoy, esa misma propiedad podría costar cerca de 2.000.000 de dólares australianos (unas 30.800 UF)», comenta.
Actualmente viven en un barrio muy cotizado que se llama Bronte, donde el arriendo mensual de su departamento de 140 metros cuadrados (tres dormitorios) alcanza los 4.700 dólares australianos, unos $2.800.000 según la conversión actual.
«La zona donde vivo es muy buena. Está al lado de la playa», cuenta.
¿Por qué vendieron su propiedad?
«Lo vimos como una buena oportunidad de negocio. Los precios de las propiedades en Australia se dispararon, llegaron a niveles estratosféricos. Ese encarecimiento cambió la calidad de vida de muchas personas, sobre todo de los más jóvenes, para quienes comprar una propiedad se volvió casi imposible. Parte del retorno lo usamos para comprar terrenos en el sur de Chile y el resto en otras inversiones, además de Kinu Coaching».
La decisión también tenía que ver con su plan familiar.
«En ese momento teníamos un hijo y queríamos agrandar la familia, así que sabíamos que más adelante íbamos a necesitar un espacio más grande. Finalmente tuvimos dos hijos y decidimos que ahí terminaba nuestra familia», complementa.
Los terrenos que compraron en Chile estaban cerca de Pucón.
«Teníamos el proyecto de irnos a vivir allá. Y lo hicimos. Nos fuimos por dos años para que los niños conocieran Chile. Dejamos nuestras cosas en Australia y nos fuimos a intentar una nueva vida. Y había otro motivo: dar a conocer mi marca. En ese momento me habían publicado un artículo sobre salud intestinal en la revista «Paula» -fue en 2018, creo- y se viralizó. A partir de ahí muchas personas en Chile empezaron a pedirme horas», cuenta.
«Después del estallido social decidimos vender los terrenos y volver a Australia. Fue un buen negocio: los vendimos al doble y usamos ese dinero para invertir. Parte se fue a la bolsa, a fondos de inversión y también a mi empresa. Ahora no estamos pensando en comprar. En algún momento lo haremos, pero hoy las prioridades son otras», precisa.
¿Cómo es la calidad de vida?
«Muy buena. Cada barrio tiene su colegio público. El currículum es bastante bueno y funciona muy bien. Eso te da un bienestar enorme, porque no tienes que recorrer grandes distancias para llevar a tus hijos al colegio. Nosotros nos vamos caminando y eso hace que uno se sienta parte de la comunidad: todos vivimos cerca, siempre te vas encontrando con las mismas personas y se genera una conexión muy bonita».
Hace hincapié en que todo está limpio, hay parques por todos lados y es muy seguro.
«Si lo comparo con la realidad de Chile, sobre todo con lo que me cuentan ahora, la diferencia en seguridad es enorme. Otro factor que considero importante es el acceso a la salud, que es igualitario y funciona realmente bien», describe.
Otro aspecto que influye en la calidad de vida es la cultura de disfrutar el aire libre.
«Aquí la gente tiene buena productividad laboral, pero no trabaja tantas horas como lo que recuerdo de Chile. Allá era común que las personas pasaran muchas horas en el trabajo, aunque no necesariamente trabajando, y estaba mal visto irse temprano. En cambio, aquí ocurre lo contrario. No es que quedarse hasta tarde sea mal visto, pero definitivamente no forma parte de la cultura australiana», indica.
«Acá se da gran importancia a estar integrado en la comunidad, a hacer deporte, a pasar tiempo al aire libre. Todo está organizado de manera colectiva, lo que también te da una fuerte sensación de pertenencia. Para mí eso es algo muy valioso», comenta.