Miguel Pinto desmenuza el Método Chino González que llevó al título a Coquimbo

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Campeones 2025: ex arquero hizo sus primeras armas de ayudante técnico

Estar al lado de Esteban ha sido un placer, un lujo, porque es el único que, en la interna, me ha enseñado cómo es el trabajo diario de un entrenador, explica.

A medida que se apagan los vítores y la gesta del campeonato toma forma de hazaña en la mente de los hinchas, el asistente técnico de Coquimbo Unido, Miguel Pinto (42), reacomoda sus emociones y repasa el trabajo realizado, junto al entrenador, Esteban «Chino» González (43), para proclamar a los piratas como campeones de Primera División, cuatro fechas antes de que termine el torneo.
Y la gracia es que, tanto el club como ellos, levantaron una copa por primera vez. González tomó el equipo tras la salida de Fernando Díaz a fines de la temporada pasada y Pinto, tras dos años como jugador, pasó a integrar el cuerpo técnico en 2024.
«Estoy muy agradecido por la oportunidad y la confianza que Esteban me concedió, porque jugársela por alguien en su primer año no era fácil», explica el ex arquero de Universidad de Chile, Colo Colo y Unión Española, entre otros equipos, y quien también delineó lo que podría llamarse el Método Chino González.
«Estar al lado de Esteban ha sido un placer, un lujo, porque es el único que, en la interna, me ha enseñado cómo es el trabajo diario de un entrenador. Él ya tenía mucha experiencia y solamente le faltaba desarrollarla en un equipo de Primera División, aunque ya lo había hecho de forma extraordinaria con Deportes Concepción (2018-2020). Para mí ha sido un año redondo y de mucha enseñanza», agrega.

Pinto, que fue elegido como el mejor arquero de Sudamérica en 2009, destaca de González «su forma de liderar, gestionar el objetivo y distribuir hacia todas las áreas que nos impactan para avanzar hacia el mismo objetivo».

En lo que se refiere al trato en el camarín, Pinto resalta que haber sido compañero de algunos jugadores durante dos años ayudó mucho.
«Entonces conocía más o menos el ambiente y las sensaciones. Son jugadores profesionales y grandes, con mucha experiencia. Por eso los dejamos en algunas ocasiones regularse ellos mismos, pero siempre con la confianza de Esteban, mía, y de todo el cuerpo técnico», dice Pinto.
«Las relaciones entre el cuerpo técnico y jugadores son muy especiales, a veces sobre todo con los que no están compitiendo regularmente en el equipo titular. Aun así, nosotros tratamos a todos por igual. A los 31 jugadores del plantel, a todos los tratamos con la misma preocupación. Si había uno o dos jugadores que tenían que ir en la tarde a complementar sus trabajos, estaba todo el cuerpo técnico para ellos, y eso fue durante todo el año», asegura.
¿Se les inculcó a los jugadores, por ejemplo, tener otros intereses, como hobbies?
 
«Creemos, como cuerpo técnico, que mucho de algo no es bueno. Ellos tienen su vida familiar, su vida privada, tienen sus propios intereses fuera del trabajo, y ante eso fuimos muy respetuosos. Nos favorecía que estuvieran, con plena atención, desde las siete y media de la mañana hasta las tres o cinco de la tarde, enfocados en el entrenamiento. Pero fuimos muy respetuosos con los momentos libres en sus casas, con sus familias, con sus hobbies, etcétera. En ningún momento quisimos entrometernos en esos espacios, que es cuando los jugadores descansan y hacen su propio autoanálisis».
 
¿Cómo observó el renacer de Cristián Zavala, tras su paso por Colo Colo?
«La llegada de Zavala fue algo increíble, que nos dio un aire renovado en el ataque, porque necesitábamos un jugador con ese perfil, con pie derecho, por ese sector. Los que formaron esa banda hicieron todo, todo, todo el recorrido durante la mitad del año, trabajando duro, como es el caso de Alejandro Azócar, que es un gran jugador, pero somos de los pocos equipos que tiene muchos zurdos. Y siempre buscamos la mejora constante de alguna función en ataque.
Eso no quiere decir que con Azócar no lo podíamos hacer. Obviamente, lo podíamos realizar, pero sí necesitábamos alguien de perfil derecho que ganara la banda, como lo hacía Azócar, pero con su pie. Nadie desconoce la calidad de Cristián, por algo estaba en Colo Colo. Y su rendimiento se debe a la competencia en que estuvo inmerso. Tenía a Azócar para competir, a Nahuel Donadell, a Benjamín Chandía, que también jugaba por esa banda. Entonces, desde el primer momento que se integró a los entrenamientos, sus primeras palabras fueron: qué intensos que son y trabajan. Se dio cuenta de que iba a competir y que tenía mucha competencia. Y eso ayuda a mejorar a todos».

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