Le pone la radio que quiere y se la apaga si se cansa, dice
Funciona igual que asistentes virtuales como Alexa, Siri o Google Assistant, pero con un nivel de personalización y entrenamiento mucho más profundo, dice experto.
En una entrevista reciente, el presentador argentino Mario Pergolini -creador del programa «CQC», y que actualmente tiene un Late en la TV argentina- reveló que para facilitarle la vida a su madre ciega implementó un asesor de inteligencia artificial conversacional que la ayuda en su vida hogareña. Basado en Claude, la guía IA de Anthropic, el modelo está conectado a dispositivos que la ayudan a interactuar con su entorno sin la necesidad de ver. «Le lee los diarios, le cuenta las noticias, le dice qué hay en el refrigerador. Todo con voz. Una de las cosas que le pasaba era que no sabía cómo era el día hasta que llegaba un humano, hasta que le dimos un conversacional. Después empezamos a ver la empatía que tuvo con la máquina. Le pone la radio que quiere y se la apaga si se cansa», detalló Pergolini.
IA para no valentes
Este prototipo, explica David Caro, CEO de Adinfluence y experto en IA, «funciona igual que asistentes virtuales como Alexa, Siri o Google Assistant, pero con un nivel de personalización y entrenamiento mucho más profundo. El núcleo de la IA conversacional es un modelo de lenguaje grande (LLM, en su sigla en inglés) que procesa el lenguaje natural». En casos como el de la madre de Pergolini, apunta, «el sistema es entrenado o afinado (fine-tuned) con sus rutinas, su voz y sus necesidades específicas. No solo da respuestas genéricas, sino que sabe dónde están sus cosas, sus horarios de medicación o las preferencias de su hogar. El sistema mantiene el contexto de la conversación y su entorno por más tiempo que un asistente comercial, lo que hace la interacción más fluida, natural y, crucialmente, más útil para sus necesidades cotidianas».
Asesor y amigo
En este contexto, dice Patricio Campos, CEO de Resility, «puedes crear un prompt que funcione como agente y una aplicación que responda o un proyecto almacenado con memoria para que siempre esté relacionado con respuestas específicas. Por ejemplo, puedes crear un proyecto permanente dentro de ChatGPT o Gemini y pedirle que sea un asesor de salud o un acompañamiento para una persona con discapacidad». Actualmente, plantea, «Apple tiene una integración de Siri con ChatGPT, conocido como Apple Intelligence, es como un Siri con esteroides. Existen aplicaciones personalizadas en la medicina, la terapia ocupacional y la psicología para personas con enfermedades inmovilizantes».
Voz e imagen
Rodrigo Montenegro, de Tsoft Global, enfatiza que estas herramientas «ya permiten que las personas interactúen desde su celular a través de su voz y también mostrándole con la cámara lo que ve, para que la IA vaya asistiéndole en distintas actividades, tales como que le explique cómo funciona algún aparato electrónico, identificar algún objeto que no sabe para qué sirve o revisar algún texto que no entiende». David Caro, de Adinfluence, recalca que «la clave del éxito de estos sistemas asistenciales es la adaptación humana, de la señora a la máquina. La señora se adapta al lenguaje, los comandos y el timing de la IA. Aprende a confiar en el dispositivo para tareas específicas, integrándolo en su vida diaria. También se da la adaptación de la máquina, o aprendizaje de la IA, que es el punto más sofisticado porque no solo responde. Este caso es un reflejo de cómo la tecnología, cuando se diseña con empatía, puede realmente mejorar la calidad de vida y romper barreras».
¿Cómo aprende?
Este intercambio mutuo, asegura David Caro, incluye «lo que la máquina aprende del humano» y que está resumido en esta siguiente lista. 1. Preferencias: qué tono prefiere, qué horarios son importantes y qué información le gusta omitir. 2. Patrones de comportamiento: si la señora pregunta por algo repetidamente a cierta hora, la IA puede empezar a sugerir esa información de forma proactiva. 3. Mejora continua: cada interacción entrena al modelo, haciéndolo exponencialmente mejor en predecir, asistir y conversar de una manera que se sienta menos robótica y más como un compañero.
Mutuo
Este mecanismo, acota Daniela Alegría, académica de la facultad de Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado, se asocia en filosofía moral al concepto AI Extenders, «que aprende continuamente de la usuaria mediante monitoreo y aprendizaje autosupervisado, ajustando recordatorios, ritmos, iluminación, seguridad o acompañamiento según sus necesidades cambiantes. Al mismo tiempo, la persona reorganiza su vida cotidiana en diálogo con este entorno. Se trata, por tanto, de una relación dinámica donde el hogar inteligente se vuelve un exoesqueleto afectivo que se modela a partir de la historia concreta de la persona». Según Alegría -quien participa en la Semana de la IA, organizada por la UAH-, «filósofos morales advierten que esta compañía no debe entenderse como un sustituto de la interacción humana. La IA puede generar sensación de seguridad, pero sigue siendo limitada. Es impersonal en el sentido que el verdadero cuidado es humano. No puede reemplazar el vínculo con los demás».


