Planificado atraco en Lo Barnechea
Experto en seguridad comenta el actuar de la banda.
La espectacularidad del atraco ocurrido la noche de este domingo, cuando una banda compuesta por aproximadamente 15 sujetos desvalijó una joyería ubicada en el décimo piso del edificio ubicado en la esquina de Escrivá de Balaguer y La Dehesa, en la comuna de Lo Barnechea, captó la atención de algunos expertos en delincuencia. Una de las cosas más llamativas fue el hecho de que, pese a que los ladrones repartieron algunos golpes, no dispararon a nadie, lo que marca una cierta constante en delitos cometidos por bandas de chilenos.
Según informó el subcomisario Francisco Saavedra, de la Brigada de Robos de la PDI, el asalto comenzó cuando llegaron tres delincuentes vestidos como guardias municipales y maniataron a los conserjes. Tras ello, llegó un cuarto asaltante, quien se hizo pasar por trabajador del edificio. Fue este último quien dejó entrar a una turba de delincuentes, quienes subieron hasta el décimo piso, destruyeron la puerta del local y escaparon con varios millones en joyas.
Jorge Araya, académico del Departamento de Estudios Políticos de la Usach, dice que este tipo de atracos le recuerda a una delincuencia que era común en el país hace mucho años, antes del crimen organizado.
«Durante décadas en Chile hubo una delincuencia tradicional, que se caracterizaba más bien por delitos contra la propiedad; mucho robo con violencia o por sorpresa. Como no teníamos una criminalidad organizada, no teníamos asesinatos, y los que había, eran principalmente pasionales», asegura el ex director de Seguridad Pública del Ministerio de Interior.
Curiosamente, dice, esta delincuencia menos violenta se relaciona con que Chile siempre ha sido un país bastante institucional. Acá las leyes siempre han tenido más validez que en el resto de Latinoamérica, lo que hizo que la población entendiera que la fuerza está en manos de la policía y no de la población». Por eso era más común ver este tipo de atracos, sin uso de armas.
Esta cultura delictual menos violenta, como es evidente, está cambiando. «Estos últimos años han estado marcados por bandas internacionales que trajeron delitos que antes no se daban en Chile, como el secuestro, el sicariato y la trata de personas», describe el académico.


