Constituyen una falta de respeto y una intromisión impropia, dijo el canciller Van Klaveren
Por el sur y por el norte vienen los vientos de la muerte. Atenti gran colombianos, vienen por nosotros y debemos resistir con la espada de Bolívar, escribió el mandatario colombiano.
Este lunes el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, confirmó que el gobierno de Chile entregó una nota de protesta al presidente de Colombia, Gustavo Petro, por las declaraciones que dio tras el triunfo de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales A través de la red social X Petro realizó una serie de posteos incendiarios que partieron la noche del domingo y continuaron hasta el lunes.
El primero fue a las 21:50 horas, y lo hizo en respuesta a la celebración que publicó el presidente de Argentina Javier Milei con la frase: «La izquierda retrocede y la libertad avanza». Sobre eso, el jefe del Estado Colombiano retrucó: «Por el sur y por el norte vienen los vientos de la muerte. Atenti grancolombianos, vienen por nosotros y debemos resistir con la espada de Bolívar en alto y paso de vencedores». Una hora después escribió: «El fascismo avanza, jamás le daré la mano a un nazi y a un hijo de nazi, tampoco; son la muerte en ser humano (…) elegidos o no, son hijos de Hitler y Hitler mata los pueblos. Es el demonio contra la vida y todo latinoamericano sabe resistir».
Este lunes a las siete de la mañana Petro siguió: «Sé lo que pasa, no volveré a La Moneda como antaño, volvieron a matar al presidente. A la juventud de Chile les digo, abracen la vida y no se junten con la muerte jamás…Acorralar la idea de la Gran Colombia libertaria y el Caribe. Nos quieren dejar solos como en cien años de soledad, pero somos el corazón vital del mundo y este corazón no puede morir ante los liberticidas».
Agitador
El canciller Alberto van Klaveren calificó como «inaceptables» las declaraciones del mandatario colombiano. «Constituyen una falta de respeto y una intromisión impropia en asuntos de política interna y no solo denostan al Presidente electo, sino a la decisión soberana del pueblo de Chile y a la solidez democrática de nuestras instituciones». La carta fue entregada al embajador de Colombia en Chile, Sebastián Guanumen.
Tras leer las publicaciones de Petro, Libardo Buitrago, analista internacional de nacionalidad colombiana, lamentó el espectáculo. «El presidente Gustavo Petro pierde rápidamente la calidad de jefe de gobierno y jefe de Estado, y actúa más como un agitador político que como un gobernante. Se instala como un panfletero ideológico, disparando viejas consignas sesenteras que no corresponden a los gobernantes del siglo XXI». Buitrago sostuvo que este comportamiento rompe con la tradición histórica de la diplomacia de su país. «Colombia no tiene tradición de involucramiento en los asuntos internos de otras naciones; la no injerencia ha sido un pilar histórico de su política exterior. Esto no refleja el espíritu de los colombianos ni la trayectoria responsable que han tenido los gobernantes de Colombia en relaciones internacionales (…) Más que un presidente del Estado, a ratos parece un líder subversivo alzado en armas y no un jefe de Estado elegido democráticamente. Da la impresión de una borrachera intelectual, de una declaración hecha en una madrugada, sin ponderar su impacto internacional».
Retórica macondiana
Para Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Petro usa una retórica que está fuertemente marcada por una lectura «macondiana» del mundo. Interpreta la realidad política desde una lógica literaria inspirada en «Cien años de soledad», lo que lo lleva a simplificaciones simbólicas. «Él escribe en clave macondiana. Todo lo remite a Macondo, porque está absolutamente cruzado y obsesionado por esas lecturas. Cuando Petro escribe, no solo gobierna: se narra a sí mismo. Se piensa como Aureliano, luchando contra fuerzas históricas que lo superan».
Aranda agrega que su marco conceptual no es la Guerra Fría, sino la lucha antifascista de los años 30, lo que lo lleva a exagerar o distorsionar a sus adversarios. «Así como hay sectores que siguen pensando el mundo desde la lógica de la Guerra Fría, obsesionados con el anticomunismo, hay otros, como el presidente Petro, que viven instalados en el período de entreguerras. Desde ese marco interpretativo, la política se lee como una lucha permanente contra el fascismo y, en consecuencia, gran parte de los adversarios terminan siendo caracterizados como fascistas, reales o encubiertos.»
Para el doctor en Estudios Americanos, Cristián Garay, las declaraciones de Petro sobre la elección de José Antonio Kast se inscriben en una narrativa ideológica marcada por su militancia guerrillera y una visión antifascista sin matices, que interpreta los procesos electorales adversos como amenazas existenciales. «Petro extrema un discurso antifascista que no admite matices en su interpretación moral y política, y que le impide comprender procesos electorales distintos a la llamada marea rosa». Al recurrir al adjetivo grancolombiano, Petro establece una alianza implícita con Maduro y con la defensa de la soberanía venezolana, desde una sensibilidad marcadamente antiimperialista».