María Isabel «Icha» Sobarzo (43) cuenta que aprendió a manejar a sus 20 años. Siempre lo quiso hacer porque para ella representaba un paso directo a la adultez e independencia. «Estoy súper acostumbrada a pasar todo el día en mi auto», dice la bailarina que por estos días se recupera del grave accidente de tránsito que sufrió el 29 de noviembre.
Ese día, mientras ella estaba en su camioneta, un vehículo la impactó. Como resultado, pasó varios días en la UTI, se le fracturaron dos vértebras y dos costillas y también quedó con una herida en su hígado.
Ahora, desde su casa y mientras sus dos hijos -Laura de 3 años y Lucas de 10- se entretienen durante sus vacaciones, la bailarina aborda su proceso. «Me siento bastante mejor, con menos dolor, pero ayer (domingo) amanecí con mucho dolor. Influye si me muevo mucho, la cama en que duermo, porque a veces me voy a la cama de mi hijo para estar más tranquila. Fui a control el viernes y lo primero que me dijo el doctor fue paciencia». Y aunque sus exámenes de sangre también mostraron una mejoría, la herida del hígado aún no sana del todo y debe seguir con una dieta donde están prohibidas las frituras, grasas y bebidas, entre otros alimentos.
De acuerdo con su médico, las consecuencias del accidente en su cuerpo «no fueron menores, entonces este proceso es de un mes y medio o dos, no se me va a pasar de un día para otro. El doctor me dijo debes tener paciencia, solamente tu cuerpo te va a indicar cuando va pasando el malestar y el dolor».
Una vez que le dieron el alta de la clínica, los hijos de Icha Sobarzo debieron entender que su madre no estaba tan activa como siempre. «Los primeros días fueron difíciles porque tuvieron que acostumbrarse a no tirarse encima mío.
Fue un caos, te juro que me quería devolver a la clínica, jajajá, pero bueno. Al tercer día la cosa se calmó un poco.
Ahora ya me movilizo, cuando me agacho, tiene que ser por algo muy puntual, entonces ellos notan que la mamá está mejor y yo también tengo un poco más de seguridad al estar con ellos», admite.
Este lunes, la bailarina, que tiene una academia, pasó toda la mañana haciendo trámites relativos al accidente. Y aunque los primeros días que salió de su casa prefirió sentarse en el asiento trasero, ahora se atrevió a estar de copiloto.
¿Cómo ha sido para usted el proceso de estar nuevamente en un auto?
«En términos sicológicos, mal. Ahora, que ya han pasado tres semanas, estoy un poquito más relajada, pero siempre va manejando otra persona porque todavía me duele mucho la zona de las costillas. Mira, en todos los viajes que hago, paso por el lugar del choque y agacho la cabeza. No puedo mirar esa esquina todavía. Ha costado este proceso y no sé cuándo me voy a animar a manejar. Quizás primero voy a salir dentro del condominio para soltarme un poco».
Icha Sobarzo admite que está acostumbrada a resolver sola su vida cotidiana. Por eso, explica ella, «depender de los otros ha sido súper complicado porque tengo que molestar a alguien para salir. Tengo la gala de mi academia este sábado, hay tantas cosas por hacer, pero tengo un entorno que no me deja sola en ningún momento. Mi marido y la tía Mari, que trabaja en mi casa, son un siete». «Es difícil, pero tengo que agradecer un montón de cosas, como la ayuda, el cariño de toda la gente que está preocupada y que me ofrecen llevarme a cualquier lado (…) Tengo que valorar todo lo positivo: estoy viva, lo bueno es que mis hijos no iban conmigo al momento del accidente y voy a pasar la Navidad en mi casa», afirma.